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Una especie más.

Este artículo se lee en 3 minutos

Está en peligro de extinción, cada vez se escucha menos. Cada vez se muere más. Y si nos duelen los animales que se han ido como especie, ésta ni te cuento. Ésta duele ahora y dolerá a futuro, cuando se te ocurra voltear.

 

Cuando te des cuenta que pudiste haberle dado respiración boca a boca y resucitarla en el último intento, te dolerá. Ya te lo digo.

 

Con tanta especie en peligro de extinción, ésta tampoco la deberíamos dejar pasar. Porque el día que se vaya, que no la tengas más en la punta de la lengua, habrás muerto sin morir del todo. Y ahí está lo jodido. Te estarás dejando llevar por la corriente, sin ningún indicio de vida y si ya morimos una vez, no hay porque morirse más.

 

La buena noticia, estamos a tiempo de rescatarla y con ella, rescatarnos.

 

No hay que hacer donaciones que vayan a parar a no sé dónde, ni poner un moño negro en la puerta de tus redes sociales, es una cuestión personal, se puede hacer en casa y lo tienes en la punta de la lengua. Hazme caso y revive junto con ella.

 

Pon la lengua en el paladar, siente cómo se va deslizando a la libertad mientras pronuncias el monosílabo que hay que rescatar.

 

Venga, baja la lengua y di que no.

 

Di que no, como el mayor acto de rebeldía. Como la mejor muestra de libertad.

Di que no y siente el buen sabor de boca que te deja.

Di que no porque hace mucho que no lo haces.

Di que no y sonríe al ver que es más fácil de lo que creías.

 

Di que no, para dejar de asumir lo que nos dan como una verdad absoluta.

 

Andamos robotizados asumiendo lo que los demás nos dan, el camino que nos marcan, el orden de la historia que tenemos que contar.

 

Di que no, porque también es resistencia y esa no se debe perder jamás. Ir en contra es otra forma de creer en ti mismo, una idea de fidelidad personal.

Resistirte a un movimiento que no quieres hacer, porque no querer también se vale, porque también implica pensar, reflexionar, antes de saltar por saltar. Porque también hablamos de dignidad.

 

Di que no y mira como se le caen las expectativas de la cara a tu escucha, en serio, inténtalo una vez y te empezará a gustar.

 

No es tan difícil, créeme.

 

Y cuando digas que no, con la boca llena de convencimiento, te estarás haciendo más tú. Te estarás rescatando de algún lugar al que nunca quisiste llegar.

 

Di que no, porque estamos a tiempo de rescatarlo, porque es hoy cuando más lo necesitamos.

 

Di que no, porque te vuelves más fuerte cuando te eres leal.

 

Di que no.

 

Porque se vale, porque se puede y porque en algunos casos incluso, se debe.

Noe Silva

Publicista. Amante de la discusión. Firme militante del depende. Redactor creativo en ( anónimo ). En resumen, creo que el caos es necesario.

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