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Términos y condiciones.

El presente aviso legal no existe, aunque debería. Por lo menos para los que se atreven a sentir todavía.

Estamos acostumbrados a no pasarles los ojos por encima, preferimos darle aceptar y ya está, si todo el mundo lo hace, si no, no puedo tener Facebook, ni usar Uber, ni nada de nada. Pero hay cosas, muchas, a las que no se le debería dar al aceptar sin haber leído cuidadosamente cada coma dicha, cada punto omitido, cada pestañeo ni cada ve tú a saber.

Y como siempre, lo que no tiene términos y condiciones explicitas son las cosas que más las deberían de tener. Las que no se nos ocurre preguntar, ni pedir, mucho menos firmar.

Las relaciones humanas, tan sencillas ellas y tan complejos nosotros.

Deberíamos establecerlas al inicio de cada relación, antes de abrir nuestra nueva red social. Dejar en claro las condiciones bajo las cuales el usuario ingresará y hará uso del sitio.

Esto nos podría evitar después reclamos. Mail ida y vuelta de todo lo que esperaba el usuario y que nunca obtuvo. De todo lo que quiso hacer y la página nunca lo dejó porque ni si quiera estaba programada para eso. De todo lo que esperó recibir a cambio y nunca llegó, porque ni siquiera existía el servicio de entrega. Expectativas de un nuevo servicio que quedó a deber, todo por no tener su aviso legal. Por omitir las letras chiquitas, por pensar que todo estaba dicho ya.

Un aviso tan sencillo y corto como ningún otro aviso legal, necesario, urgente y en algunos casos, hasta tenebroso.

Porque si en esos términos y condiciones encontramos algo que no nos gusta, que no podemos tolerar y que no va con nosotros, entonces el cuento de hadas se acaba ya. Aunque la interfaz te haya gustado, aunque vaya con tu estilo y los filtros te dibujen una sonrisa de esas imposibles, con brillito en los ojos y ene cantidad de likes.

Resistencia civil, revolución personal.

Es que me acoplo, no pasa nada. Ya se le pasará.

Y ahí vamos, abrimos una página que poco tiempo después alguien nos vendrá a cerrar. Dejando ese vacío existencial de quien se avienta sin paracaídas y se da cuenta a mitad del camino.

Vienen y nos quitan la red social en la que creíamos que íbamos a triunfar. Así sin más, con explicaciones contradictorias a las que nos habíamos planteado ya.

La única aclaración, hay términos y condiciones que nunca leímos.

Que nunca les dimos, aceptar.

Noe Silva

Publicista. Amante de la discusión. Firme militante del depende. Redactor creativo en ( anónimo ). En resumen, creo que el caos es necesario.