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Sabías qué.

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Es que no hace falta ni que te lo diga, si todos lo sabemos ya y aunque la teoría parezca clara, la práctica es la que siempre nos termina fallando, porque decimos que creemos en lo que queremos pero terminamos creyendo en lo que nos conviene, que no es lo mismo.

Y como creo que las obviedades no existen, tengo que escribirlo aquí y ahora, cree en lo que quieras.

Ahora empieza a diferenciar entre querer y conveniencia, el mejor lugar para empezar puede ser un diccionario y de ahí para adelante.

La conveniencia es lo que te resulta útil o adecuado, ésta la puedes usar incluso para justificarte y no serás el primero ni el último. Hay quienes creen en algo para justificar lo que no pueden explicar, si no me crees, visita cualquier iglesia.

Ahí están los que creen en dios, con las variantes que quieras, los de cada domingo, los que lo hacen por tradición, los que creen en medio de un orgasmo y en una de esas alguno habrá que lo haga por consciente convicción. Alguno, espero.

Y el querer, que no es necesariamente hablar de amor, si no de deseo, de voluntad, de una elección consciente. Y esta última palabra nos mete en problemas por estar en peligro de extinción.

Después de diferenciarlas, entonces sí, cree. No como acto de fe porque entonces podemos hablar de esperanza y la esperanza nos sitúa en un tiempo que todavía no llega, que todavía no está, el futuro.

Por eso además de creer, pregunta, que el único riesgo de la misma está en la respuesta.

Ahí vamos otra vez con el discurso de la pregunta y la respuesta, pues sí, pero es que al que no pregunta le comen la cabecita la enorme cantidad de posibles respuestas, el sin fin de historias que se pueden formar cuando no prendemos la luz de la habitación y pretendemos iluminar con el celular el suelo por donde vamos a caminar.

Tú cree y lo que te digan, que no te lo den masticado, que es una putada. Asco del que da nauseas, novela de televisa, noticiero de nueve a diez que no te deja pensar. Que te hace creer que todo lo dicho, es un hecho. Que elimina cualquier pregunta, porque la pregunta ha sido, es y siempre será, la detonadora del conocimiento.

Pero cuidado con confundir la posibilidad con verdad absoluta. Deberías de cuidarte mejor de las personas que pretenden contarte la vida de alguien más como si se la supieran de primera mano, que no son más que anuncios de ocasión en el que parece que no te venden nada, pero es que ahí el producto eres tú.

Acuérdate que en este mundo hay dos palabras mentira, fácil y gratis. No te creas que la gente te cuenta las cosas por tu bien, que incluso la biblia fue modificada más de una vez a conveniencia. Ojo ahí y en todos lados, que en este mundo queda poca gente en la que se pueda confiar, y ahí sí que haces bien.

Desconfía tanto como puedas, que así llegan las mejores sorpresas, sobre todo cuando encuentras a alguien en quien la puedes depositar toda. Es la única inversión que te genera ganancias de verdad.

Cuidado con lo que crees, que para que algo se desvirtúe o cambie el rumbo hoy en día, parece que basta una mente crédula y un, sabías que.

Noe Silva

Publicista. Amante de la discusión. Firme militante del depende. Redactor creativo en ( anónimo ). En resumen, creo que el caos es necesario.

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