1 3000 1 120 http://www.apolorama.com 960 1
site-mobile-logo
site-logo

Qué pregunta es esa.

Una muy buena.

 

Dónde están las llaves. No se me olvida nada. Traigo el celular. Dónde dejé mi chamarra.

 

Y así nos preguntamos por las cosas que se nos pueden olvidar. Las que podemos tocar. Las que creemos necesitar.

 

Los viajes cotidianos en camión te dejan algunas ventajas. La primera, la posibilidad de recuperar el sueño perdido. La segunda, ver películas que hace tiempo no salían ni en la sobremesa.

Me acomodo en el asiento del autobús dispuesto a dormir hasta que me interrumpe la voz de Elsa. Después de que Fred le cuenta un poco sobre su relación anterior ella le dispara una pregunta, La pregunta: te reíste mucho.

 

  • Qué pregunta es esa.
  • Una muy buena.

 

Supongo que la edad te da cierta sensibilidad ante la vida y que ese tipo de franqueza también llega con los años.

 

Franqueza, otra de las cosas que exige la risa. Porque para reír sinceramente primero tienes que estar alegre. La sonrisa es la predecesora de la risa que no es lo mismo. Que nunca será igual.

La sonrisa suele ser una respuesta involuntaria a una emoción genuina. La risa, la mayor parte del tiempo pretende demostrar una verdad tan cierta como el primer viaje a la luna. Pretende hacerte voltear para que veas lo feliz que soy y lo necesario que es que te des cuenta.

Por eso creo más en la alegría que en la felicidad. Por eso creo que cada vez son menos las personas que sonríen que las que se ríen.

 

La risa es también la mejor forma de conocer a alguien. Y una manera extraordinaria de medir el tiempo, sobre todo el de calidad. Por eso siempre vale la pena hacerse la pregunta, ¿te reíste mucho? Al terminar un día, un viaje o una relación.

Ya sé que podría parecer que soy el menos indicado para hablar de esto, porque yo lo hago poco, pero es que cuando lo hago es porque de verdad, me ha ganado.

Y ojo, no es que te la provoquen porque parece que todo el tiempo estamos buscando por fuera lo que no logramos detonar desde adentro. Es cuando te nace, cuando a pesar de no querer hacerlo lo sientes en las comisuras del alma.

 

Ojalá vayamos por la vida sonriendo más de lo que reímos, uno nunca sabe la impresión que está produciendo, lo que está transmitiendo, igual que se ignora cómo se ve uno cuando duerme. Habrá que ver esas caras, unas producen paz otras incluso te llegan a quitar el sueño.

Y es que la sonrisa produce un movimiento de adentro hacia fuera y no al revés, ahí ya nos habremos apuntado unos años más a los bien vividos. Una satisfacción tan propia que en una de esas hasta nos alcanza para compartirlos con los demás.

Hacer reír es fácil, hacer sonreír, no tanto. Por eso no te alejes mucho de las personas que han logrado lo segundo sin la necesidad de haber pasado por lo primero.

 

Si estás en una relación espero que sonrías y mucho. Hasta que se convierta en risa y escandalices al mundo. Que no les quede otra opción que voltear a verte y en una de esas hasta sonreír.

 

Porque las sonrisas no están para ahorrarlas. Están para gastarlas.

 

Y hoy, siempre será un buen día para empezar.

Noe Silva

Publicista. Amante de la discusión. Firme militante del depende. Redactor creativo en ( anónimo ). En resumen, creo que el caos es necesario.

Anterior
Conoce Bangkok desde...
Siguiente
Este artista usa el ...