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Presente imperfecto.

Qué tiempo. Qué tiempos para hablar de esto. Supongo que justo ahora es cuando más se necesita. Cuando más corremos. Cuando más prisa tenemos y no nos damos cuenta que en una de esas, hasta nos podemos encontrar en el camino, lo cual sería bueno. Lo malo, sería pasar de largo y dejarnos atrás.

No entiendo porque no lo enseñan así en las escuelas, pero es que el presente imperfecto es el que se piensa en pasado y se habla en presente como si estuviera todo superado. Un tiempo al que hay que tenerle cuidado. Tiene la capacidad de hacerte sonreír mientras sigues caminando o paralizarte y hacerte sentir que lo extrañas. Un efecto parecido al miedo.

Por eso creo que no deberías de extrañarte. Que la persona que fuiste te llevó a ser la persona que eres. Porque todos los antes, terminan formando tu ahora.

No extrañes al tú de hace seis meses, ni de hace un año. No extrañes al tú que vivió esto o aquello, porque en una de esas lo terminas decepcionando.

Extrañar al que fuiste, es el grillete del que eres ahora. Ya sé que sabes hacía donde voy, que te diré lo mismo que mandan en las imágenes de whats las tías, que será una frase más de esas que se hacen virales en Facebook, pero algo tienen de cierto, hay que saber soltar. Dejar ir. Respirar y saber estar, aunque para esto tendrás antes que ser. Y para eso, nos hace falta bastante. Por lo menos a mí.

Al tú de hace tiempo, no lo extrañes, no vaya a ser que esa sonrisa que recuerdas se torne gris. Y es que gracias a ese tú que fuiste, hoy puedes vivir lo que estás viviendo y sobre todo sentir lo que estás sintiendo y si no estás sintiendo nada, vete a revisar que en una de esas ya no estás vivo. Y oye, tan malo no sería si puedes darle fin a las preocupaciones.

Siente. Siente todo lo que puedas, enojo, frustración, alegría, felicidad, tristeza, da igual, mientras sientas tendrás la certeza de que estás viviendo y sobre todo, de que tu lado humano sigue existiendo. Hay más de uno por ahí que me hace dudar de su origen o de lo que le pasó en el camino. Pero tú, sigue sintiendo.

Esos recuerdos que te llenan de melancolía no son más que la muestra de lo que puedes volver a sentir.

Yo soy de las personas que no creen que de todos los errores se aprende algo. Hay errores que simplemente son, pasan y se van. Sin más. Sin nada que aprenderles. Y hay otros, que te dejan una cicatriz y te hacen recordar cada que pasas el dedo por encima, igual y de esos se aprende por lo menos a calcular.

Las caídas por ejemplo nos enseñan que la rodilla sirve para algo y lo difícil que es subir una escalera sin poderla doblar. El ardor de un raspón y cuanto contacto tiene con el mundo esa parte de tu cuerpo.

Hay personas que cambian en quince días, sobre todo cuando viajan y si no, ya lo veremos.

Yo, sinceramente es que no confío mucho en las personas que dicen que no han cambiado. Que son las mismas que cuando los conociste. Nadie puede ser igual, el paso del tiempo no perdona. Lo que nos hace falta es darnos cuenta.

Por eso no te extrañes. Voltea, sonríe, vuelve a vivir si quieres hacerlo y sigue. Que la vida lleva varios kilómetros adelantados y no espera.

Recuerda que todo lo que hiciste antes fue por algo. Que todo lo que quisiste incluso fue por alguien, pero es que hasta tus ex, te acercan cada vez más al amor de tu vida.

Todos los antes, forman parte de tu ahora. Todos los tus, son los que ahora gritan yo.

Deja de conjugar tu vida en este presente tan imperfecto.

Noe Silva

Publicista. Amante de la discusión. Firme militante del depende. Redactor creativo en ( anónimo ). En resumen, creo que el caos es necesario.

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