1 3000 1 120 http://www.apolorama.com 960 1
site-mobile-logo
site-logo

Postdata.

Este artículo se lee en 3 minutos

Seguramente será la más larga que hayas leído. Seguro que no es la única. Alcancé a escribirla antes de cerrar el sobre que se lleva todo esto hasta ahí, donde te encontraste. Donde dejé de encontrarte yo.

Igual y nunca la lees, pero el consuelo que me queda después de escribirla es imaginar que puedo entrar de nuevo por ese par de ojos que alguna vez me alumbraron sin llegarme a cegar. Mira que con tanta luz, eso no es cosa fácil. Pero siempre supiste cuando cerrarlos para dejarme tantear por la oscuridad, para dejarme ser, mientras tú sabías estar.

Una postdata que no veía venir de una carta que presumimos eterna sin imaginar que la tinta se iba a terminar. El punto que nunca quisimos ver, nos marcó un final que no ha podido acabar.

Nuestras tardes de domingo, terminaron en singular. Cuando antes veíamos como le llovía al resto del mundo mientras tú y yo nos mojábamos estando bajo techo.

Hoy todos esos recuerdos en forma de fotografías, con el cristal quebrado, terminan haciendo lo que siempre pasa con las cosas rotas, cortan. Aunque sea sin querer.

 

Y porque como todo lo que callé, se me atora en la garganta cada que te vuelvo a pensar, aquí está. Aquí lo dejo. Allá va. Porque una postdata guarda todo lo que faltó y que por muy larga y honesta que sea, nunca llegará a suplir el momento en el que no se dijo. Nunca será suplente del momento exacto. Antagonista de la desilusión. Pañuelo de lágrimas. Si acaso y como mucho, consuelo del que la escribe antes de que llegue a convertirse en arrepentimiento.

Una postdata, también es una señal de reflexión, de regresé para contarte lo que en su momento no pude. O no supe cómo hacerlo. De, también me faltó esto y te tienes que enterar.

Y yo terco como siempre, sigo aquí engañándome pensando que te vas con esta postdata, jurando que esta es la última vez que te busco en forma de palabras, de frases. Justo como lo dije todas esas últimas veces.

Una postdata, algo tan lindo en el fondo y que ya no se frecuenta más. Porque ahora nos escribimos por whats, por inbox o cualquier material que se pueda borrar antes de darle al enviar. Justo cuando llega el arrepentimiento. Cuando las piernas nos tiemblan y el carácter se nos sube a la garganta para contarnos que no debemos. Que mejor no.

Por eso llega esta postdata, para recordarte lo que entre líneas te pueda recordar. Para contarte que el que sigue aquí, es el que suscribe. Que si me despierto a media noche sólo es para ver si estás.

Que, a final de cuentas una postdata no es más que un final extendido. Algo que no pudimos decir antes de poner el punto final.

Noe Silva

Publicista. Amante de la discusión. Firme militante del depende. Redactor creativo en ( anónimo ). En resumen, creo que el caos es necesario.

Anterior
Estos fueron los pri...
Siguiente
Este es el porcentaj...