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Placer visual en la noche de Halloween: Homo Box Machina por fin al aire

Este artículo se lee en 4 minutos

La tela pica, el olor del latéx es insoportable, el maquillaje en la cara se va derritiendo como vela de cumpleaños, y todo eso para no pagar cover, ¡bahh! creo que este año mi Grinch interior se apodero por completo de mi y decidí dejar de lado cualquier evento que involucrara ver 15 personas disfrazadas de Harley Quinn.

Como tampoco estaba peleada con tener una buena noche, decidí ir a la premier de Homo Box Machinaque fue prácticamente en el centro de Coyoacán. Llegar ahí me había mareado, las personas salían por todos lados disfrazadas y riendo, no sabía exactamente de dónde podían salía tantas personas, pero siempre estaba alguien ahí. Cuando por fin lo había logrado me resultó como un refugio, una lejana cueva iluminada por pequeñas luces que bailaban al son del viento, me dirigí hacia ellas y admiré por unos segundos la bella ofrenda, me gustó mucho que había calaquitas en chinampas y que el papel picado hacia sombras sobre el piso.

De repente –como salida del trance– empecé a escuchar la música. No era fuerte ni tampoco suave, simplemente se fundía con el ambiente, la gente se movía un poco a su ritmo, tomaban mezcal y cerveza. Fui por mi ticket y me dieron una cortesía, decidí mezcal y tome una rodaja de naranja con sal de gusano, no era cosa del otro mundo pero disfrute el detalle. Tome por un rato de mi trago, me había calentado el cuerpo y también me había provocado más sed, así que repetí. Como era obvio de repente la noche me empezó a saberme más rica, comencé a cuestionarme cómo es que lograrían una puesta en escena que reflejara lo que es el placer, y como si fuera poco sin actores, me pareció interesante y dude si lo podrían lograr.

Poco tiempo después nos llamaron para pasar a la sala, pronto apagaron las luces y empezó. Personalmente detesto los spoilers porque hacen que todo lo divertido de sorprenderte se acabe, pero en este caso ni si quiera puedo llegar a contar “de más” porque realmente no se puede explicar lo que pasa en esa sala. Mientras la obra sucede sólo eres tú y el escenario, las luces y la música crean un momento íntimo donde, sobre todo por el hecho de que estás relajado y concentrado, sientes un cierto grado de placer. Homo Box Machina busca que te cuestiones ¿por qué cosas sientes placer? y que sobre esos modelos volvamos a construir o a preguntarnos. La obra que, pienso yo tiene material para ser de mucha más duración,  propone y te invita a tener una nueva experiencia teatral y también a soltarte el chongo, salir de todas las cosas ya vistas y disfrutar de un espectáculo que se encuentra entre una puesta en escena y un filme.

Cuando concluyó me quede con ganas de más, quería volver a ver los efectos con las luces y escuchar mejor esa voz en off, quise volver a entrar en ese estado hipnótico en el que sutilmente te van metiendo, pero también se siente rico quedarte con ganas de más. Les recomiendo que dejen de lado todo mientras dure pues a pesar de que tiene efectos bien chidos y puedes hacer buenas fotos para Insta realmente vale más la pena perderte en este trip sensorial que nos propone Homo Box Machina. 

 

  • Funciones:

7, 14, 21 y 28 de noviembre en el Teatro Rafael Solana. Miguel Ángel de Quevedo 687, Coyoacán.

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