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Habrá que esperar.

Este artículo se lee en 3 minutos

Por muy mal que suene o que tal vez nunca vuelva a sonar, pero habrá que esperar. Porque al parecer no nos queda de otra, no sabemos hacer una cosa distinta o porque nos dijeron que esperando nos vemos mejor. No muevas un dedo que ya lo hago yo.

Habrá que esperar que la cifra baje y que nadie más tenga que esperar que se haga justicia. Porque en este país, le cambiaron el significado a esa palabra.

Habrá que esperar a que llegue el vagón que te trae de vuelta a casa, intacta y si no es mucho pedir –porque no lo es- sin miedo.

Habrá que esperar con más emoción y menos temor. Con más sonrisas y menos lágrimas. Con más esperanza, sin tener que nombrarla.

Habrá que esperar a que el teléfono suene, que llamen a la puerta o que lleguen a casa, todas y cada una de las que salieron en la mañana. Habrá que esperar que regresen bien, enteras, sanas y con una sonrisa firme, de esas que no tiemblan para nada.

Y todo eso habrá que esperarlo como se espera un 8 de marzo para que se nos ocurra respetarlas e incluso en eso encontrar el pretexto estúpido para llevarles una rosa y felicitarlas, en lugar de decirles, cuánto lo siento. No deberías de tener un día. No sólo uno, sino trescientos sesenta y cinco.

Que los geniecillos mediáticos o que por lo menos, eso creen que son, no anden poniéndose sombrero de copa con el tema, diciendo que las cuidemos mientras lo hacen de puertas para afuera, porque las mujeres con las que conviven todos los días sufren de todo lo que en el país se habla, de puertas para adentro. Dueños de empresas que hablan del tema, como si les importara. Y ellos seguramente estarán esperando a que pase el tema, aunque las que siguen pasando son ellas. Se siguen yendo. Nos sigan faltando.

Habrá que esperar que no las echemos de menos demasiado tarde, como seguramente haya quienes ya lo estén padeciendo.

Habrá que esperar a que alguien quiera hacer algo. Que las madres, -que de madres tienen poco-, les enseñen a sus hijos a respetar a otros, no por su género, sino por que son seres humanos. Nada más, pero nada menos.

Pero eso sí, habrá que esperar a que sea 8 de marzo.

Dicen que hay que esperar a que las cifras bajen, que es puro ruido mediático, que comparemos números con el gobierno pasado, que en muy poco tiempo las cosas están mejorando. Pero es que da igual que las cifras bajen, que los número cambien, lo verdaderamente lamentable es que sigue pasando, así sea una en un año.

Somos uno de los veinte peores países para ser mujer. Así como se lee, tan estúpido como suena, pero sí, somos nosotros.

Y no sé tú, pero yo no quiero contarle a nadie que ha sufrido de esto, que habrá que esperar para hacer algo.

Habrá que esperar que nunca nos toque esperar, por piedad.

 

Noe Silva

Publicista. Amante de la discusión. Firme militante del depende. Redactor creativo en ( anónimo ). En resumen, creo que el caos es necesario.

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