1 3000 1 120 http://www.apolorama.com 960 1
site-mobile-logo
site-logo

Esto no es un artículo.

Esto no es un artículo, mucho menos un ensayo, ya quiero ver la cara que pondrían algunos ensayistas si se me ocurriera decir que esto lo es. Y la mía después de saber que alguno de ellos me leyó.

Tampoco es un elogio al ingenio porque eso ya lo escribió José Antonio Marina.

Esto es lo que es y con frases como esta, me estreno como genio. La hubiera dejado para el final.

 

Empezamos con negativas que saben a miel, con una contradicción tan grande como una puerta. El punto es descubrir una puerta a qué, a dónde, con quién. El lugar al que te llevan el nombre de las cosas se nos ha hecho tan normal que da asco y el evitar cuestionarnos el porque de las mismas nos ha hecho asumir todo como lo que nos han dicho que es, punto.

A quién se lo ocurrió ponerle silla a la silla. A quién se le ocurrió decir que los codos no se ponen sobre la mesa, pero sobre todo, por qué.

Quién fue el pesimista que dijo que la tercera es la vencida.

Y a quién carajo se le ocurrió decir que las cosas tienen un nombre y que por eso son lo que son, pero sobre todo, a quién se le ocurrió dejar de cuestionarlo. De cuestionarlo todo.

Quién dejó de imaginar, quién pensó que una pipa no es una pipa y además se atrevió a dibujarlo y escribirlo en un mismo cuadro desafiando así a nuestra mente para demostrarnos que la percepción de la realidad está precondicionada. Bueno creo que esto sí lo hizo un tal Magritte.

 

En qué momento dejamos de observar y dejamos de percibir nuestro entorno.

 

Por eso, no hagas caso de lo que te dicen los demás, cuestiónalo todo. Niega lo lógico, lo tópico, lo normal. Anda, hazlo ya para que entiendas a que se refiere la expresión, un buen sabor de boca. Que se te quede el olor de la incertidumbre al fondo del subconsciente. Que te deje con hambre de más. Que te regrese tu capacidad de asombro, que es de las pocas cosas con las que nacemos y que deberíamos de conservar por los siglos de los siglos.

Y hablando de nacer, los niños a partir de los dos años, se divierten cometiendo equivocaciones voluntarias. Algo deberíamos de aprenderles en lugar de pretender mal educarlos con nuestros prejuicios.

Hoy haz algo distinto, mira donde todo mundo mira y ve lo que nadie más ve, vive tu cotidianidad de manera diferente, cambia el nombre de las cosas. Observa el espacio que rodea al objeto y no al objeto en sí.

Cree y crea, sé ocurrente, porque si se acabaran las ocurrencias quedaríamos a expensas de la realidad, seríamos esclavos de la pasividad. Perdón por la pedrada.

Inventar y reinventarse cuantas veces sea necesario dispuestos siempre a comenzar de nuevo, con tino o sin él, porque lo que no es creación es inercia.

Por algo dicen que las cosas son como somos, como las queremos ver. O como necesitamos verlas.

 

Por eso, esto no es un artículo, mucho menos un Magritte.

 

Esto es lo que tu quieras ver aquí.

Noe Silva

Publicista. Amante de la discusión. Firme militante del depende. Redactor creativo en ( anónimo ). En resumen, creo que el caos es necesario.

Anterior
Tengo una pregunta.
Siguiente
¿Están listos para...