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Cuando la mierda se disfraza de gente.

Este artículo se lee en 5 minutos

Este artículo lo escribí con el estómago. Dos veces. Lo borré, volví a escribirlo y después del primer párrafo, otra vez sentí nauseas. Volví a escribirlo pensando en lo que me dijiste, no puedes juzgar. Cuanta razón tienes, no soy yo el que debe ni puede juzgar, pero habrá que decirlo, porque por donde lo veas, esto no está bien.

Y es que cuando la mierda se disfraza de gente, se les conoce también como hijos de puta. Con perdón de las prostitutas. Y sí, te hablo a ti que no haces más que cosificar a la mujer, hablar de ella de manera vulgar y corriente frente a los demás como si fuera un chiste. Entiendo que no des para más, pero no tenemos porque tolerarte los que te escuchamos, pero mucho menos los que no lo hacen. Porque además, eres cobarde. Y porque también creo que cuando pasa algo como esto, si te quedas callado es como si estuvieras participando. Por eso decidí no sólo escribirlo, sino también publicarlo.

 

Espero que con esto se me vayan las nauseas que me provoca la situación.

 

Y es que cuando la mierda se disfraza de gente pasan cosas como las que haces tú, que te aprovechas del puesto que tienes para negociar un acostón, un aumento o una promoción. Que mandas fotos tuyas sin que te las pidan. Que buscas acostarte con alguien, aunque tengas pareja. Sí, te hablo a ti que deberías de saber que aquí todo se sabe. Todo.

Pero espera que somos publicistas y desde esta vitrina habrá que hacer algo para cambiar al mundo y dejarlo mejor. Empoderemos a la mujer. Hagamos una campaña por ellas. Vamos a enviarles dickpics, sobre todo sin que nos la pidan. Promovamos su ascenso mientras llegamos al orgasmo. Y aprovechemos las cenas de navidad de la empresa, el mejor monumento a Sodoma y Gomorra. No se nos vaya a olvidar la historia. Todos contra todos para estar parejos, para unir al equipo, para el pretexto que quieras, que todos sobran.

Oye ven, vamos a acostarnos, porque tengo una boda y es la mía. El mito del poco sexo entre casados se nos mete hasta los huesos en forma de miedo. O por lo menos esa es la justificación barata que ponemos, porque eso sí, hasta para eso somos creativos. Dicho con el mayor sarcasmo del mundo.

 

Tu aumento, claro… Qué te parece si lo platicamos en mi departamento.

 

La mierda no es más que lo que no sirve, lo que tiene que salir. Lo que apesta. Lo que se tiene que ir por el retrete. Desaparecer. Desintegrarse. Lo malo, es que la integridad también la estamos mandando por el mismo lado.

Hablo de acoso sexual. Hablo de hostigamiento. Hablo de abuso de poder. Porque hay que decirlo. Porque alguien te lo tenía que decir a la cara con todas sus letras.

Y si te aclaro lo del sarcasmo, es porque sé que eres capaz de no entender. Si te escribo el nombre de lo que haces es porque en una de esas, sirve para que te enteres. Si publico esto, es para que nadie más se vuelva a dejar, para evitar que las nauseas sean sólo mías. Para que se note que no hay nadie ni nada que las proteja. Que algo tenemos que hacer. Que nos indignan cosas con menos importancia y que a ésta, no le prestamos mayor atención.

Lamentablemente no es sólo una cuestión de la industria en la que trabajo. Se da en todos lados y no por eso está bien, porque el problema llega cuando empezamos a normalizar las cosas, aceptarlas, a notarlas y quedarnos callados. Cuando dejamos de indignarnos, cuando este tipo de cosas nos empiezan a dar igual. Cuando escuchamos una estupidez en forma de broma y en lugar de enfrentarlo decidimos reírnos.

Enterarte de este tipo de acciones lo menos que debería de provocarnos es asco.

Asco del que ni si quiera te deja vomitar. Asco de los grandes. De los que no llegan porque haya una enfermedad, sino de los que enferman por su simple, estúpida y llana existencia.

 

Horror vivir en este mundo. Quedarnos callados.  Asco ser parte de ellos.

 

Y no, no juzgo, pero tampoco me quedo callado. Allá ellos y sus demonios. Acá yo y los míos. Pero desde esta trinchera me toca a mí señalarte y a ellas, decirles que no están solas. Que a más de uno nos molesta que pasen estas cosas. Que a más de uno nos indigna. Que a más de uno nos da asco.

Ellos deberían irse, desaparecer de este mundo justo cuando le echemos agua a la taza del baño. Pero no se lleven la dignidad ni los principios tan distraídos que tenemos.

Ah, y por cierto, tampoco se lleven la congruencia, que esa te la dejo aquí.

Toma tu congruencia.

Noe Silva

Publicista. Amante de la discusión. Firme militante del depende. Redactor creativo en ( anónimo ). En resumen, creo que el caos es necesario.

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