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Cualquier cosa, no me llames

Estimada persona que tiene mi número telefónico, debes saber que eso no significa que estaré a tu disposición cualquier día y a la hora que se te hinchen las ganas. Que si en algún momento se me complica contestar, no lo haré. Pero también si en algún momento no quiero hacerlo, ejerceré todo mi derecho a ignorarte con el placer que esto implica.

 

Debes saber –por tu bien- que tener mi número no es sinónimo de amistad.

 

Otra cosa, eso que te han hecho creer las personas a tu alrededor que se disfrazan de amigos, no es cierta. Lamento ser yo el que te lo diga, pero no eres el centro de atención, mucho menos del universo. En serio, hay estudios científicos que lo dicen incluso sin mencionar tu nombre. Por increíble que te pueda parecer.

 

Ya estamos grandecitos para andar haciendo rabietas cada que alguien deja de contestarnos, nos deja en visto o nos ignora deliberadamente. La falta de atención por parte de tus seres queridos es cosa del pasado, no tenemos porqué pagar los demás esas ganas tan tuyas de ser reconocido por el primero que pase frente a ti, esa sed de que te vean, que te aplaudan y se rían de todos y cada uno de tus chistes malos.

Otra cosa, y esto te lo dejo como consejo, sale más barato y menos denigrante una cartulina color fosforescente pegada al torso que cada uno de los gritos que pegas intentando llamar la atención del primero que se deje.

No es consejo de cuates, porque no lo somos. Lo hago por mí.

 

Decirte que no eres mi amigo, no es falta de respeto. Pretende ser todo lo contrario, es mejor que sepas que no cuentas conmigo, que si en la madrugada se te ofrece algo, debo ser la última opción a la cual llamar en tu celular. Además, valoro mucho mi sueño. Por eso, cualquier cosa, no me llames. Es más, yo en tu lugar, borraría mi contacto. Hazte un favor y bórralo ya, antes de pasar al siguiente párrafo no se te vaya a olvidar al final.

 

No me voy a disculpar por insistir. No eres el único que piensa que tener el teléfono de alguien implica tener derechos sobre el tiempo de las personas del otro lado de la línea. Una respuesta rápida no significa mayor interés, ni más amor, ni media amistad. Estar todo el tiempo conectado, no significa estar disponible. Y esa conexión, es una farsa. La verdadera conexión no se da en línea, se da frente a frente, cuando las miradas se encuentran y las risas, las lágrimas o las reflexiones bailan juntas en medio de dos personas o más, que decidieron dejar su celular a un lado. Justo dejar a lado el celular, es señal de una mejor conexión, de una de verdad.

 

No basta con hablar de whats para afuera, armando pantallas que sólo tú te atreves a creerte. Andar por la vida contándole a la gente lo que quisieras ser aún sin llegar a serlo es la mentira más grande que te puedes contar, la más lastimosa, la peor. Aunque lo peor de todo es que te lo empieces a creer y tu subconsciente, tu verdadero yo se quiera liberar de esa jaula con barrotes escritos en formas de cualquier frase motivacional. De esa chapa bañada en new age que te sirve para hacerte cocowash. Que te la crea quien no te conozca o quien apenas lo esté haciendo.

 

Que te la compre quien se quiera engañar contigo.

 

Que te la compres tú.

 

Que bajo hemos caído, que pobreza de espíritu y que ganas de demostrar lo contrario.

Namasté.

Noe Silva

Publicista. Amante de la discusión. Firme militante del depende. Redactor creativo en ( anónimo ). En resumen, creo que el caos es necesario.

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