Bruno Bresani

El borramiento del ser, del pensamiento, de la palabra, de la físicalidades, el apagar, eliminar, esconder, polvorizar, agonizar, es la norma, es la vergüenza, es la tristeza, de nuestra sociedad, de nuestro estado, de ese estado que también está desaparecido, que está ausente, que es nulo, que ahoga las miradas, que nos obliga a respirar sus podredumbres, los estados latinoamericanos han ejercido el apagamiento de los seres en una carrera de transformar nuestras tierras en cementerios, nuestros paisajes en fosas comunes, nuestros recuerdos en tristezas acumuladas como los fragmentos de huesos amontonados de cada estado, de cada municipio, de cada comunidad aplastada por los intereses económicos que rigen el pulso del cotidiano en un lugar sin esperanza de reflexión, en un lugar sin esperanza de evolución.

“La desaparición forzada, o desaparición involuntaria de personas, es el término jurídico que designa a un tipo de delito complejo que supone la violación de múltiples derechos humanos y que, cometido en determinadas circunstancias, constituye también un crimen de lesa humanidad, siendo sus víctimas conocidas comúnmente como desaparecidos o, particularmente en América Latina, como detenidos desaparecidos (DD. DD.).”

En la pieza 25MIL retomó la cifra oficial en la cual Naciones Unidas le pregunta al gobierno mexicano ¿dónde se encuentran estas personas?

Esta cifra solo es para tener una base en estas arenas movedizas de los que ya no están, las cifras extraoficiales llegan a 60 mil desapariciones en la última década, es algo que se incrementa día con día.

El ensayo 25MIL es un intento de reflexión en la desgracia del abandono de nuestro entorno, de nuestra convivencia.

Contrate un cohetero en Hidalgo para construir un castillo de cohetes con la palabra DESAPARECIDOS, esta palabra debía estar conformada por 25 mil cohetes, se video y fotografió toda la acción, ahora es momento del acomodo, de la edición, de iniciar la reflexión y el diálogo de este paisaje despedazado.

Esta noche en el espacio Duermevela en el centro de Puebla realizaremos un primer encuentro reflexión, cuestionamiento a lo que nos envuelve en esta sociedad que se desgarra. La cita es el viernes 17 a las 19 horas, espero vernos por allá.

Bruno Bresani

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La negación es tu cotidiano, despiertas sin poder observarte al espejo, escupes al deseo negándolo, meditas para intentar una estabilidad que eruptaste hace años, tus sueños se desmembraron en no asumirte, en no salir del armario, en no asumir los placeres, solo sigues a la mayoría, no te arriesgas a un caminos propio, das lastima por el desperdicio de oxígeno, ahora observas la pared, un punto fijo y respiras, pones la mente en blanco, te abrazas para soñar con que eres alguien.

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Bruno Bresani

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La desgracia es la norma, el que rebasa por la derecha es el cotidiano, el que se ríe mientras humilla a su pareja, el que se cree superior criticando a los otros cuando solo lleva unos meses en este espacio, en esta ciudad, diseñas dirigido por una ignorante, vives en la Roma, te dejas la barba pensando que te queda bien, eres un niño que no sabe qué hacer con los caramelos que obtienen, eres la decepción del pensamiento, eres el espejo de la decepción.

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Bruno Bresani

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¿Qué sucede si tú madre no existe? ¿A dónde acudes en días que todos se reúnen? Mejor me siento y bebo otra cerveza sentado en mi sala, ya no prendo ni siquiera el radio por el constante recordatorio de que debemos celebrar a alguien que no es presente y es más que nunca estuvo presente, es el vacío de la figura, es la decepción cuando aparece con su soberbia e ignorancia, es la terrible repetición de patrones al buscar una mente desequilibrada, al invocar sus arrogancias, este día aprovechare las ofertas para orinarme sobre ellas y perder la conciencia, buscaré eliminar el diálogo, borrar el historial, bloquear su perfil, buscaré lo que nunca existió.

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Bruno Bresani

Bruno Bresani

Te alzas el cuello con la casa nueva, con el condominio cerrado, con la cuenta que manejas, con el dinero que gastas para humillar a los que te observan, tu vocación es consumir, vender mierda, solo te importa lo que vales en el banco, te fumas tú cigarro olvidando quien te visito casi muerta en el hospital, te olvidas de tus pares mientras no representen un valor monetario, basas tus valores en el auto de las personas, en lo que puedes extraerles económicamente, en sus mancuernillas de oro, las ideas no se cruzan por tus días, te sustentas en las ocurrencias de cómo hacer que la podredumbre brille para venderla, tus cachetes se inflan mientras más ganancias obtienes, mientras más te alejas del asco de tu origen, de la fábrica abandonada donde te dejaban vivir por lastima.

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Bruno Bresani

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Me llaman nuevamente desde tu manipulación, me llaman para hacer reclamos y juzgar cosas de las que huyeron y ahora se quieren hacer presentes desde la distancia, esas voces de las buenas costumbres las detesto, esas cocinas bien pulidas, autos bien lavados, conversaciones súper intelectualizadas me revuelven el estomago, prefiero dormir con la compañía de mis perros que roncan a la mitad de la noche, prefiero no escuchar esos consejos de la sociedad normalizada, a mí me gustan los culos desfachatados, desahogados, las lenguas sudorosas, yo no niego mi tentación por los placeres, pero después es insoportable la conversación y solo quieres que desaparezcan, que dejen de existir y se hundan en sus oficios de fotografías infantiles, de escuelas primarias, de mediocridades encubiertas de deportes extremos, mejor mátate y deja de perturbar a los demás con tus venturas mediocres.

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Bruno Bresani

Bruno Bresani

Respirar se transforma en una obligación, miro al psiquiatra y no soporto su vida perfecta, su estupida corbata, sus cuentas bancarias gordas, es la corrupción de cumplir con lo esperado por la sociedad mediatizada por la mediocridad, por las bolsas desfondadas de robos. Te piensas como el hombre perfecto y solo estás contaminando el aire que escupes, me detengo a tomar otro medicamento antes de intentar saltar a las vías del tren que solo me levantan con el aire, siento como la cobardía no me permite eliminarme de esta existencia llena de simplicidades, de quimioterapias, de medicamentos placebo.

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Bruno Bresani

Bruno Bresani

Ya no me estás haciendo mucha falta, solo la necesaria, solo me queda la que me permite dormir, la que me permite tener temor a encontrarte. Quiero que estas verdades mal olientes se embarren en el cereal de las mañanas, me da asco escupir en los pasillos llenos de animales que solo piensan en que están llegando tarde, mi experiencia en este cotidiano es el vacío de mi ser presionado de deudas, de compromisos obligados, de sonrisas falsas, de pocas ganas a levantarme. Camino en las madrugadas de lluvia con frío, me empapo para sentir algo, me enfermo para tener una justificación para no saludarte, así me evito el contacto con las personas, tomaré más antibióticos para dormir y ahogarme en la acides, en el reflujo de ascos heredados.

Toda la serie en Los hijos que nunca tuve

 

Bruno Bresani

Bruno Bresani

Aún te recuerdo parada esperando, aún recuerdo cómo la humedad llenaba la habitación, aún recuerdo cómo todo se enfermaba cuando te atrevías a decir algo, aún recuerdo como tu culo se levantaba pidiendo la peste, quiero desilusionarte, quiero algo común sin rincones oscuros, estoy aburrido de rascar en la mierda, me alejo, ya no te deseo, quiero estar lejos, quiero que el sentido común me entierre con la monotonía de tu vocabulario escaso, con la desilusión, con los comentarios de la mesa del al lado, con los plazos no forzosos, con los meses sin intereses, con el agua purificada, con la cotidianidad de intentar ya no respirarte.

Toda la serie en Los hijos que nunca tuve

 

Bruno Bresani

Bruno Bresani

Te doy la espalda por qué no soporto verte a la cara, eres intragable, tienes un olor insoportable de almendras amargas. Ya no soporte más vivir contigo, a pesar del deseo, a pesar de cómo quemas el agua, de cómo pateas las paredes todas las mañanas, de cómo rompes los vasos arrojándolos al piso todas las noches, eres eso que sucede en diez minutos y te arrepientes durante años. Vomito solo de pensar en que pude despertar con tus marcas, con tu cabello azul ensuciándolo todo, con tu ego desbordado, con tus espasmos durante tus insomnios, prefiero estar encerrado cortándome las venas antes que respirarte, antes que recordarte.

Toda la serie en Los hijos que nunca tuve

 

Bruno Bresani