Foto Tomada Por: Luis Meixueiro

Lo que pasó el primero de Octubre de este, extraño pero seguramente inolvidable, 2016 fue historia pura. Un hecho que no se volverá a repetir. Roger Waters, ex líder de la banda de Rock Progresivo y Psicodélico: Pink Floyd, dio una última fecha en nuestra querida CDMX en la Plaza de la Constitución, mejor conocida como El Zócalo.

“Pues es artista británico y esos tienen fama de ser puntuales, no como los gringos. Todavía le queda un minuto para salir”. Es lo que decía un fan a las siete y cincuenta y nueve de la noche, que por su acento pude deducir que era del norte del país. Y como si lo hubiera adivinado el fan norteño, Roger Waters salió en punto de las ocho de la noche para dar un show de casi dos horas y media.

Abrió con “Speak To Me” y continuó con “Breath”, y continuó con su set-list como sus dos fechas anteriores en el Foro Sol. Iniciando con un recorrido por el Dark Side Of The Moon, continuado con la carta de amor que Pink Floyd le escribió a Sid Barrett: Wish You Were Here. Luego el concierto se volvió político al tocar gran parte del disco Animals poniendo animaciones de Donald Trump y varias frases, tristemente célebres, del aspirante a la Casa Blanca. Finalmente el señor Waters tocó asuntos de nuestro país al tocar algunas canciones del The Wall, y volvió a tocar algunas canciones del Dark Side Of The Moon; cerrando, después de un breve encore, con “Comfortably Numb” e iluminando toda la plancha del Zócalo con fuegos artificiales.   

Como pueden leer el repertorio de esta presentación no es muy diferente al de las presentaciones en el estadio de los Diablos Rojos. Excepto que no incluyó “Vera” y “Bring The Boys Back Home”.  Pero ¿qué hace a esta presentación tan importante a diferencia de las otras dos?

Tal vez sea el hecho de que haya sido en la Plancha del Zócalo, el hecho de que Miguel Ángel Mancera no pagó ni un centavo por este espectáculo dejándole el espacio público al sector privado (como lo ha estado haciendo), o simplemente el hecho de que se calcularon unos 200,000 asistentes. No lo sé. Pero estoy seguro de que le salió el tiro por la culata al jefe de Mancera: el señor presidente Enrique Peña Nieto.

Tal vez eso haya sido lo histórico de este evento. Que enfrente de 200,000 personas, y con el riesgo de ser vetado de nuestro país por meterse en asuntos de política interna, el señor Roger Waters le haya dicho, de manera indirecta claro está, a Peña Nieto que renuncie y que es un asesino.

Para ser sincero, no creo que veten a este británico. Pero sí creo que Roger Waters sacó de los mexicanos, al menos por dos horas y media, algo que nos hacía falta sacar como pueblo: enojo.

A diferencia de lo que piensa La Jornada, no creo que todo en este show haya sido alegría. Creo que hubo mucho enojo por parte del público, por eso en la canción “Mother” hubo un momento en el que se dejó de escuchar la guitarra acústica y se volvió un grito al unísono de un “¡Asesino!” y de un poderoso “¡Fuera Peña!”. Pero, además de enojo, también hubo unión. Una unión que ya echábamos de menos. Una unión que hizo que hubiera algún que otro “portazo” en las calles aledañas a la plaza. Una unión que hizo callar a las bocinas que rezaban “El Gobierno de la Ciudad de México informa a la ciudadanía que la Plaza de la Constitución se encuentra a máxima capacidad”. Porque, creo yo, de eso se trata el “rock”: de unir a la gente.

Finalmente, después de las finales notas del solo de guitarra de “Comfortably Numb” salieron fuegos artificiales detrás del escenario. Que no dieron un espectáculo de luces de colores; sino que iluminaron totalmente a la plaza para que pudiéramos vernos los unos con los otros, que nos recordaron que no hay un “aquellos” ni un “nosotros”, que todos somos uno. Unos fuegos artificiales que iluminaron a la plaza de blanco, que la iluminaron de esperanza.

Ahora la pregunta que debemos hacernos es: ¿nosotros qué vamos a hacer al respecto?

Escribe:

Eduardo Lara
Eduardo Lara es un joven fan de la música ruidosa que empezó a escribir de música a sus quince años al investigar sobre el álbum debut de la banda británica Kasabian. Le interesa descubrir el significado de las letras de una canción o el de un álbum. Le gusta ver como la música le afecta a la sociedad y cómo la cambia. Admira a movimientos como el Punk, el Gangsta Rap, Madchester, entre otros.

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