Sin duda, todo en la vida tiene un final, ésta es un camino lleno de ciclos que en algún momento deben de cumplirse.

Ésta vez un parque recreativo fue víctima de los estragos del tiempo y Romain Veillon nos muestra una serie de fotografías de lo que en algún tiempo fue un lugar lleno de risas, alegrías y vida que hoy sólo es un lugar quieto y aburrido en donde reina la inacción.

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