Parece sencillo el hecho pasar una pelota de un lado a otro sobre una mesa pegándole con una paleta hasta hacer que el rival haga un movimiento erróneo que nos dé un punto a favor.

La realidad es que es un juego de reflejos y si bien, su desarrollo está directamente relacionado con la habilidad de los jugadores, con Ping Pong FM adquiere una variable que lo hace más atractivo.

Las paletas y la mesa tienen adheridos algunos sensores que a su vez están conectados a un sistema de audio, éste reproduce distintas canciones según el ritmo del juego, si la pelota no se encuentra en juego de manera dinámica, la canción es casi imposible de escuchar o incluso puede llegar a pausarse.

Sin duda Mark Wheeler le ha dado un giro interesante y divertido a la forma habitual que teníamos de jugar ping pong.

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