He visto cientos de artículos con títulos como “10 cosas que le diría a mi yo de 16 años”, “10 cosas que me hubiera gustado saber a los 25”…
Aún no tengo la suficiente experiencia como para aconsejar a una versión más joven de mí; sin embargo, sé lo que quiero y lo que no quiero. Hay muchas cosas que me hacen ser yo y que quisiera no perder en el camino.
No puedo evitar cambiar con los años pero, ¿cómo sería si pudiera recordarme algo en el futuro? Quiero recordar lo que me importa y por eso hoy me escribo 10 cosas que me aseguraré de no olvidar dentro de 8 años:

 

1. Las cosas que dice tu mamá: come bien, duerme a tus horas y haz ejercicio. También tendrás que dejar de fumar y beber a mi ritmo. Lo siento, yo no puse las reglas. Por ahí dicen que a los 30 todo cambia y créeme, no quiero averiguarlo.

2. Los momentos que te hacen estar bien. Tomar un tiempo para ti. Meditar.

3. Los tatuajes. He marcado algunas cosas importantes en nuestra piel. Con el tiempo su significado cambiará, como nuestro cuerpo, pero no olvides la razón por la que están ahí.

4. Los hermanos. Acompañándote en la fiesta o en medio de la nada a las 3 de la mañana: ellos te han ayudado a llegar a donde estás. Incluso a seguir con vida. No los olvides y acude cuando te necesiten. Agradéceles.

5. Las historias: Melisa, Isabel, Paulina… Cuando comienzas a amar a alguien nuevo de pronto parece que lo que sentiste antes no fue real. Recuerda: sí, a todas las amaste y sí, siempre fue real.

6. Nuestros pendientes: tocar la armónica, bailar tango, aprender a nadar. ¿Ya empezaste?

7. Nuestra familia, el lugar de donde venimos.

8. Todas las ganas que tienes de trabajar viajando por el mundo. Aún no me las ingenio para comenzar a vivir así, pero seguro en todos estos años se han presentado oportunidades o has dado con alguna idea para hacerlo. ¡¿Qué?!, ¿Aún no pasa? Vende tu coche y compra un boleto de avión (sencillo, no un viaje redondo), al lugar más lejano que encuentres y vete.

9. Hoy aún creo en cambiar el mundo, ¿tú, sigues creyendo?

10. Recuerda pelear, no conformarte. No quedarte con lo fácil ni lo sencillo. Te escribo desde una recámara que paga el dinero que ganaste mientras trabajabas y estudiabas, te escribo con ojeras de varias noches en vela intentado crear algo, escribo hambriento, con esperanzas. He peleado mucho para que llegues a algún lugar, valora mi esfuerzo, hazle honor a mi trabajo y sigue. Sigue peleando.

¿Cómo sé que voy a recordarlo? Porque estoy ideando algo que me hará llegar el mensaje.

Junto con un equipo de obsesivos del tiempo buscamos desarrollar una plataforma que se encargue de enviar nuestros mensajes al futuro. Queremos logar lo siguiente: grabar mensajes de voz y programarlos para recibirlos en una fecha establecida por nosotros, como 8 años, o cinco, o uno.
Para compartir esto con el mundo hemos iniciado un movimiento a través de Fondeadora. ¿Te unes?

 

Escribe:

Iliana Govea
Ashes for breakfast.

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