“¡Qué buen momento para estar vivo!”. Ese es un pensamiento que cruza por mi mente cada que descubro alguna banda nueva. Y justo eso pasó cuando escuché por primera vez a Camilo Séptimo. Lo recuerdo perfectamente: estaba cubriendo un festival con pésima organización que se ubicaba al norte de la ciudad. Pero a pesar de eso la gente estaba muy emocionada y ansiosa por ver a una banda salir al escenario. Obviamente me refiero a Camilo Séptimo. Recuerdo que la gente gritaba y saltaba sólo para verlos. Un grupo de cinco personas parados enfrente de una multitud que los aclamaba.

Ahora Camilo séptimo ya no tendrá que depender de un festival para que sus fans disfruten de su música ya que tendrán su debut en el Lunario del Auditorio el próximo 4 de junio. Pero antes de un gran concierto, y sobre todo si es así de importante, debe de haber algo que deben superar como banda: los ensayos.

Para esta ocasión logré entrar al cuarto de ensayos y escuchar el ensayo general que tuvieron previo a su debut del sábado. Escuché su material en bruto y pude ver una breve demostración de lo que vamos a poder presenciar.

¿Por dónde empezar? Podría empezar desde mi enojo porque el Metrobus no pasara, y que cuando por fin se dignó en llegar estuviera a reventar. Pero no los quiero marear con cosas que no tienen que ver con esta banda originaria de nuestra querida CDMX. Entonces empezaré desde la parte en la que llegué al cuarto de ensayos.

No diré dónde está el lugar, o el nombre, por puro respeto a la banda y a su privacidad; sólo puedo decir que está en la Roma. Ya ahí esperé a su manager para que pudiera entrar. Mientras esperaba vi como varios fans llegaban al lugar. Me pareció muy curioso que todos estos fanáticos hayan descubierto el lugar para el ensayo. Finalmente llego su manager y entramos.

Adentro del lugar había varios cuartos de ensayo. Mientras veía como conectaban sus instrumentos escuchaba tocar a una banda de Death Metal. Finalmente acabaron de conectar y de asegurarse que todo estuviera en su lugar y en ese momento me di cuenta porque había tantos fans reunidos afuera. Resulta que un día antes habían publicado una dinámica en la cual si resultabas ganador tendrías derecho a convivir con la banda durante el ensayo. Entonces todos ellos habían ganado.

Era momento de empezar el ensayo. El cuarto de ensayos era muy pequeño, en él tenían que entrar cinco músicos con instrumentos, tres fanáticos, su técnico de audio, yo con una cámara y unas luces de neón que los rodeaban. Aun así fue bastante cómodo estar ahí, si no contamos el hecho del terrible calor que hacía.

Empezaron a tocar. Los fanáticos, una chica sentada en el suelo y los otros con los ojos brillosos, los veían con admiración. Yo me preocupaba por el reflejo que hacían los lentes de Manuel con el sol que entraba por la puerta de cristal ya que complicaba el tomar fotos. A todo esto ¿ya les dije quiénes son Camilo séptimo? Este conjunto se forma por Manuel Mendoza quien toca el bajo y canta, Jonathan Meléndez en teclados y sintetizadores, Erick Vázquez en la guitarra y finalmente para la batería Marco Alarcón. Para sus presentaciones agregan a un percusionista que se encarga de darle un toque más tropical y latino a su música.

Empezaron tocando música de su EP Maya. Había errores de ecualización, algún que otro error en la ejecución de las canciones e incluso algún que otro “gallo” de Manuel ¿Pero no para eso son los ensayos, para equivocarse? Aun así sus fanáticos salieron con una gran sonrisa.

Algo que me sorprendió mucho es sus luces de neón que usan durante sus canciones. Estas luces están gracias a su más reciente single que lleva por nombre justo la palabra “Neón”. Es muy padre que su música juegue mucho con lo visual del concierto, que en este caso son las luces. Estas mismas luces también sirven para otra cosa: amplificar la fuerza y energía de la banda, sobre todo de Erick en su sólo de la canción “Resplandor”.

Acabando este ensayo salieron a tomarse fotos con sus fanáticos. Intercambiaron sonrisas, saludos y alguna que otra anécdota que tenía que ver con su música. En este momento me di cuenta de quién está haciendo posible este debut: sus fanáticos. Cada uno llevaba al menos algo de mercancía de la banda. Cada uno llevaba su boleto del concierto y alguno que otro maneja las redes sociales del club de admiradores. Es increíble que en este momento ya no sólo las bandas millonarias tengan clubs oficiales de admiradores, sino que también bandas independientes pequeñas que van empezando también. Todo gracias a la sinceridad de su música.

¿Qué podemos esperar del debut de Camilo Séptimo en el Lunario? Mucho, eso es seguro. Podremos encontrar música sincera, energía acompañada de unos visuales increíbles y seguramente muchos fanáticos de hueso colorado. Pero al final del concierto, cuando las luces se prendan y Camilo Séptimo se despida, no sólo hay que aplaudirles a ellos por su música, también debemos aplaudirle al fan promedio que compró su música, al fan promedio que se tomó parte de su tiempo para conocerlos, hay que aplaudirte a ti por hacer que este negocio se mueva. Felicidades a los “Camilolovers” por ser uno de los grupos de fanáticos más fieles a una banda independiente, y mucha suerte a Camilo séptimo en este loco mundo del rock and roll.

 

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Escribe:

Eduardo Lara
Eduardo Lara es un joven fan de la música ruidosa que empezó a escribir de música a sus quince años al investigar sobre el álbum debut de la banda británica Kasabian. Le interesa descubrir el significado de las letras de una canción o el de un álbum. Le gusta ver como la música le afecta a la sociedad y cómo la cambia. Admira a movimientos como el Punk, el Gangsta Rap, Madchester, entre otros.

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