Hoy nos levantamos con la terrible noticia de que Alan Rickman, uno de los actores más talentosos y reconocidos de las últimas décadas había muerto en su casa de Londres a los 60 años. Una generación llora a Hans Gruber, el legendario villano de Die Hard y otra llora a Severus Snape, importante personaje de la saga de Harry Potter. Pero en medio de esos dos personajes hay toda una carrera y una vida llena de detalles fascinantes. Estas son 10 cosas que seguramente no sabías de Alan Rickman.

  • Por formación era diseñador gráfico. Dirigía una pequeña y exitosa agencia en Londres antes de dedicarse a la actuación.
  • Empezó a mostrar interés en actuar hasta los 26 años.
  • Mientras estudiaba actuación en la Royal Academy of Dramatic Arts, se ganaba la vida como ayudante de vestuario.
  • Die Hard fue su PRIMER papel en cine.
  • Ha actuado con el director mexicano Alfonso Cuarón en dos ocasiones: en la serie de TV, Fallen Angels: Murder, Obliquely en 1993, y en la película Harry Potter and the Prisoner of Azkaban en 2004.
  • Fue incluido más de una vez en diferentes listas de Actores y Personas Más Sexys del Año. Tres para ser exacto: En 1995, 2007 y 2009.
  • Para el público femenino quizá sea más conocido por su papel de Harry, el esposo de Emma Thompson, en la película Love Actually.
  • Nunca ganó un Oscar, aunque se llevó el Emmy dos veces y un Globo de Oro.
  • En 2008 un estudio mostró que la voz masculina perfecta tiene elementos de su voz, combinados con los de Jeremy Irons y Michael Gambon.
  • No le faltaban dotes para la comedia, como nos demostró con su papel del actor shakespeariano Alexander Dane en la mega-parodia de Star Trek – Galaxy Quest.
  • Es capaz de lograr que hacerse una taza de té y voltear una mesa sean la cosa más épica del mundo.


Alan Rickman

Pocos actores han dejado una colección de trabajo tan memorable. Un héroe es tan bueno como el villano que tiene que vencer, y vaya que Rickman hacia unos villanos formidables. Probablemente este tweet de Benjamin Schwartz, un caricaturista del New Yorker lo resume mejor que nada:

Gracias por tantas horas, tantas frases y papeles memorables. Como él mismo decía:

Los actores son agentes de cambio. Una película, una obra de teatro, una pieza de música, o un libro puede hacer la diferencia. Puede cambiar el mundo.

Gracias por cambiar el mundo de todos nosotros para bien, al menos un poco, señor Rickman.

Lo vamos a extrañar.

Escribe:

Ángel Buendía
Habitante con visa de residente en Internet. Social Media y Tech Blogger. Firme creyente en el RSS, la Curación de Contenido y Android. Consultor en Medios Digitales y conductor del programa @1060Interfase en @RadioEducacion... Ah y también el editor en jefe de Apolorama.

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