Cuando tu madre se muere no significa que ella desapareció, simplemente ya no está presente como persona, se transforma en un cordero inútil que solo come pasto y se preocupa por su peso, no es que sea un animal malo por naturaleza solo es inútil, es afligido por el miedo constante, es arrinconado por las expectativas de respirar y pensar, es la semilla de los caminos desbocados y mal enfocados. Cuando uno se pierde en sus caminos uno ya no quiere verla, uno se satisface con ignorarla, con soportar su estupidez, solo deseas arrancar toda palabra de su ser para que ya no perturbe la tranquilidad de la tormenta.

Toda la serie en Los hijos que nunca tuve.

Bruno Bresani

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Bruno Bresani

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