Un padre se ciega en siete años, carga de piedras a sus cien hijos, esos tormentos le costaran la columna destrozada, será el maestro callado y severo, se asfixiara con sus falacias, lo abrazaran hasta que ya no responda, verá mujeres sobre su cama, muchas más de las que pudo ver en vida, él nunca logró ser el libertino pensador que intentó durante toda su vida, su mediocridad lo encalló en los idealísimos, en querer luchar por horizontes y solo logró acomodar en puestos importantes a sus amigos corruptos y sedientos de poder, la corrupción les llenó la garganta con el pus de sus pensamientos ahogados en los platillos elegantes de restaurantes falsos, de luchas pérdidas.

Toda la serie en Los hijos que nunca tuve.

Bruno Bresani

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Bruno Bresani

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