Comencé a ir a conciertos sola (es decir, sin mis papás o tíos como guardianes) hace 15 años. El primer festival al que acudí fue la tercera edición del Vive Latino, aún recuerdo los nervios previos, la emoción, las ganas de irme hasta adelante (aunque me aplastaran) y el cansancio con el que terminé aquel fin de semana. Hoy, muchos años y muchos festivales después de aquella primera experiencia, sigo estando emocionada, preveo que el cansancio seguirá siendo una constante pero algunas cosas han cambiado, de eso les vengo a contar en esta nota.

¿Se acuerdan cuando nadie tenía smartphones y su campo visual al momento de ver una banda no estaba lleno de pantallas grabando videos y tomando fotos? Yo también, y me da nostalgia. A momentos hasta creo que el ir a conciertos se ha transformado, como muchas otras actividades, en una forma de “show off”. Claro que está bueno poder capturar un instante de tus presentaciones en vivo favoritas, hace años me hubiera encantado poder tomar video del concierto aquel donde el guitarrista de Franz Ferdinand tocó con los de Zoe, pero ¡control muchachos, control!.

En esa misma línea me preguntaba el otro día, ¿qué pasó con la costumbre que había de hacer volar a las personas con ayuda de una cobija en los festivales? ¿Será que nos volvimos más cautos o es sólo que nos preocupan demasiado nuestros gadgets como para arriesgarlos de esa manera?

Lo que si ha mejorado MUCHÍSIMO es la comida. Sí, sigue siendo cara, pero al menos ya hay mayor variedad, yo recuerdo que en las primeras ediciones del Vive Latino, la opción eran hamburguesas, Hot Dogs y punto. ¿Opciones vegetarianas o vegan? Ni soñarlo. Hoy me ha tocado ir a festivales que tienen más “food trucks” que bandas, hay opciones casi para cualquier gusto.

Y ¿qué me dicen de las opciones de transporte? Yo recuerdo que en varias ocasiones llegué a salirme antes de conciertos y festivales por alcanzar el metro, tomar taxi era impensable cuando eras un estudiante de prepa o universidad. Hoy los festivales piensan un poco más en los asistentes y ponen a su disposición autobuses con las rutas más usadas, existe la opción de pedir un Uber y el metro o metrobús siguen siendo opciones de bajo costo para quien quiere irse antes de media noche.

En cuanto a la preparación previa a los festivales, antes era yo muy básica, una buena sudadera, mi cartera y unos lentes de sol bastaban. Hoy mis amigas y yo tenemos todo un ritual de preparación y en nuestros backpacks encuentras desde los cargadores portátiles para los teléfonos hasta un cambio de camiseta y calcetines por si acaso (cualquiera que haya asistido el año pasado al Corona Capital entenderá nuestras precauciones).

En el aspecto musical, recuerdo que yo “quemaba” discos con canciones de mis bandas favoritas, pero tenía que ser terriblemente selectiva porque no les cabían más de 15 o 20 rolas. Ahora me doy vuelo haciendo mi lista del “warming up” en Spotify, con 40, 60 o 100 canciones, no importa, mi plan de datos y el almacenamiento de mi móvil pueden con ello.

Y bueno, como ya solo queda un día antes del Corona Capital 2015, me voy a comenzar con los preparativos, los dejo con la lista que preparé para esta edición de dicho festival:

¿Qué tienes que decirnos?

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