Hace unos días estaba leyendo la edición británica de Wired, dedicada a Uber y al amor/odio a su modelo. Personalmente, creo que es inevitable que esto pase. Aún no vemos a Grupo Posadas ni a Sanborns hacer una marcha en contra de Airbnb o Sin Delantal.mx.

El punto es siempre la resistencia al cambio. 

Hoy, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, anunció una regulación histórica para Uber y otros servicios de transporte privado solicitados a través de aplicaciones móviles como Yaxi, Easy Taxi, Cabify, etc. Convirtiendo así al DF en la ciudad más grande del mundo en aprobar una regulación al respecto, por encima de París donde se bloqueó por completo. Esta regulación es resultado de un proceso abierto y deliberativo, donde los ciudadanos hablaron y su gobierno escuchó.

¿Cómo beneficia a la Ciudad esta regulación?

  • Garantiza que puedas contar con una opción de transporte seguro, eficiente y confiable.
  • Brinda certeza y seguridad a los miles de socios-conductores  y choferes que han decidido ganarse la vida con este tipo de modelo de negocio.
  • Además, Uber contribuirá a un fondo que se dedicará a financiar opciones sustentables de transporte y a trabajar por calles más seguras.

Sumado a esto, ya van varios taxistas tradicionales que ofrecen agua, dulces y que puedas escuchar la música que te gusta en su unidad, resultado claro del servicio proporcionado por modelos como los protagonistas de este post.

Ya se tardaron en adaptar Clip para que podamos pagar con tarjeta de débito ¿No?

Además de que seguramente pronto llegará la modalidad de “Pool” promoviendo los “colectivos” o como le dicen en inglés “car-sharing”.

Sin duda, este fenómeno es muy parecido a la muerte de los Blockbuster frente a Netflix, viendo a los sitios de taxis morir lentamente sin adaptarse a un cambio eminente.

*Post no patrocinado por ninguna de las empresas mencionadas en esta publicación. Namasté.

 

 

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