En 2010 conocimos a un villano, villanísimo, que nos enamoró de una extraña manera: Gru. Junto a este señor de acento extraño, nariz larga y fisonomía de pingüino, venían unas criaturas (¿marcianitos?) amarillas, en forma de… de… ¿de weeble alargado?, y que hacían muchas tonterías. Los adoramos.

En 2013 regresaron estos personajes, y cada vez era más evidente el protagonismo de los seres a los que llamaron “Minions”: reímos hasta las lágrimas con su interpretación de “I swear”:

No sé ustedes, pero yo veo esta escena y sigo carcajeándome. Son entrañables, extrañísimos y grandes maestros de cómo “tomar lo bueno de la vida”. No importa si, literal, son torturados y mandados a encerrar. Ellos saben reírse de sí mismos, darle a todo la justa importancia y… bueno, reírse más.

El año pasado supimos que la amenaza de una película de los Minions era real. La duda era, de alguna forma, justificada, ¿unos personajes “secundarios” podrían con el peso de un largometraje ellos solos?

La respuesta, ya la tenemos. Minions se estrena este fin de semana y puedo decir que sí, se salieron con la suya. Lograron hacer una película que no se siente pesada, forzada y mucho menos aburrida.

Por una razón inexplicable, creo que los niños y las niñas de casa AMARÁN la película. Los adultos, la pasarán bien, sí, pero estos personajes sencillos, en situaciones simples y descabelladas enamorarán a los más pequeños.

¿De qué va? Como hemos visto en los avances, los Minions tienen un propósito en la vida: servir a su amo. Sólo que parecen tener un hechizo o algo, porque los amos les duran muy poco. Sin amo, sus vidas no tienen sentido, caen en depresión. Pero no hay de qué preocuparse, Stuart, Kevin y Bob saldrán a la búsqueda de un nuevo señor a quién servir.

Así comienza una nueva aventura, el trío es reclutado por una malvada Scarlet Overkill (la villana más mala de su época) para robar la corona de la reina Isabel. Estos muchachos se las arreglan para hacerlo, sin saber que quizás esta nueva ama no sea lo que necesitan.

No contaré más, pero la comedia es ligera, justo como las del verano familiar, tiene referencias divertidas y buena música (quédense hasta después de los créditos finales para un plus musical).

Los Minions están siendo Minions, no se pierde su esencia, y en la versión doblada (que es la que vi), el casting fue cuidadosamente seleccionado. Aunque no sé si saber quién está de las voces les vaya a dar desconfianza… por eso mejor no se los cuento para que se dejen sorprender.

Eso sí, tengo que decir que ya no me acordaba que Thalía actuaba (¿recuerdan aquellas “Marías”…?) y lo hace muy bien, me sorprendió. Tanto choro para decirles que los pequeños seres amarillos sí pueden llevar una película, quizá no sea lo mejor de 2015, pero definitivamente la pasarán bien. En especial los pequeñitos… y no me refiero a los Minions.

Escribe:

Cris Mendoza
Todóloga con preferencias claras. Nadie tiene una foto con Cuarón más fea que la mía. NADIE. Cine, tacos, belleza, estilo de vida y Thor.

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