El alcalde VII

Retiró la banda que indicaba no avanzar y pasé al interior del edificio. Llegue a un mostrador.

  • Buenos días señorita.
  • Buenos días señor, permítame
  • No manita, no creo que podamos, pero si gustas hablamos mañana y nos ponemos de acuerdo – se dirigió al celular – Su identificación por favor – me dijo sin dejar de poner atención a su llamada
  • Aquí tiene – dije
  • No manita, mejor otro día – continuó en su llamada mientras escribía mi nombre en el sistema – ¿Dónde va? –me dijo
  • Bueno es que… – dudé al ver su atención en otro lado – quisiera…
  • Bueno está bien, mañana hablamos. Mmmmuuuua. – colgó -¿Dónde va? – dijo otra vez pero más seria
  • A información.
  • Para que asunto
  • Quiero saber cuándo es el cambio de alcalde
  • Ah! de veras, ya se va el Señor …
  • Bueno aquí está su gafete, póngaselo en el cuello y pase, no se puede andar sin gafete en el interior del edificio. Gracias
  • Señorita, pero… ¿Dónde queda información?
  • Sí, entra y camina por el pasillo hasta el fondo, ahí está la oficina de información
  • Gracias señorita

Me coloque el gafete y me dirigí a la entrada, había un portal detector de metales y una banda trasportadora con una máquina de rayos x que revisaba los bultos de mano. En el control había unos cuatro policías uniformados. El policía del portal con voz fuerte me dijo.

  • Por favor señor, quítese el cinturón y lo coloca en esta charola, también coloque sus llaves, sus monedas, su celular y todos los objetos metálicos que traiga.

Sin mediar palabra procedí a obedecer las indicaciones. Cruce el portal y se escuchó una alarma en tono suave. Ya del otro lado me entregó la charola y dijo

  • Puede pasar.
  • Gracias – respondí

Mientras regresaba las cosas a su lugar, pensé que el personal que estaba en atención al público podría ser más eficiente si se le diera capacitación, me habían hecho pasar por esos trámites sólo porque no sabían lo fundamental de su trabajo, de su organización y sobre todo la regulación que daba funcionamiento a su función. Me preguntaba si era una de las respuestas que daba esa clase de personal, que sin motivación, tiene garantizado su puesto de trabajo por un sindicato que los hace intocables. Cargado de incertidumbre me regrese y le pregunte al policía

  • Disculpe oficial, ¿usted sabe a qué sección del sindicato pertenecen las personas de recepción?
  • No son sindicalizados – respondió seguro – ellos son de contrato, personal recomendado de algún funcionario, es triste pero son tan es-pe-cia-les…
  • Gracias – dije

Caminé por el pasillo según me indicaron debía llegar hasta el final. Era una construcción antigua de gran valor histórico, cada paso que daba me imaginaba que por ahí habían pasado hombres y mujeres que estaban en los libros de historia. Un lugar impresionante. Por fin llegué al fin del pasillo y había una puerta con un letrero que decía Información. Atravesé el pórtico y llegue al mostrador, ahí estaba una señorita con una computadora a un lado y al otro un teléfono, me sonrió y hablo con voz muy clara y segura.

Continuará…

El Alcalde: Parte VII

El Alcalde: Parte VI

El Alcalde: Parte V

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El Alcalde: Parte III

El Alcalde: Parte II

El Alcalde: Parte I

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