La vida política en los últimos años parece ser un cáncer que va consumiendo a México de forma acelerada. 70 años de dictadura, 12 años de supuesto cambio y un tropiezo histórico sobre otro que sólo acumulan sangre, mentiras, violencia y robo. En cada nueva elección, el resultado siempre dejará mucho que desear.

“El Alcalde”, escrito por Carlos Sergio Pérez Sánchez, reflexiona sobre los temas políticos actuales y la naturaleza de la burocracia de nuestro país.

El alcalde

Presentación

La política en México siempre da sorpresas donde la legislación vigente cambia de acuerdo a los intereses de los grupos en el poder. Hoy presento esta historia corta donde se presentan paradojas resultado de la puesta a modo de los grupos políticos, donde las leyes llevan nombre y apellido propios. Es una historia corta, es una presentación corta.

Capítulo 1

Hoy, un día cualquiera en la ciudad de México. Voy circulando por la avenida de los Insurgentes en mi bicicleta, circulando con la seguridad requerida para los múltiples riesgos que hay en la calle.

Es una ciudad tan grande, con tantos problemas. El excesivo parque vehicular ha hecho casi imposible trasladarse con eficiencia por las calles. La población, hacinada en la metrópoli, genera una competencia inhumana por espacios públicos disponibles, esta lucha es constante así sea sólo para ganar un espacio en el trasporte público, para avanzar en una avenida y rebasar un carro, un espacio para cruzar la calle caminando o para entrar en un espectáculo.

La bicicleta es actualmente una solución sana, pero que terminará generando nuevos problemas a los que gobiernen la ciudad.

La herencia del subdesarrollo económico y mental de los pobladores de la ciudad, la cultura de los valores rurales amalgamados en más de 100 años de migración masiva a la ciudad, traen una compleja problemática de adaptación social, costumbres rurales arcaicas trasladadas a la urbanidad cotidiana hacen que el surrealismo aflore y las grandes contradicciones sociales sean aprovechadas en beneficio de una minoría.

La Ciudad de México, la gran Ciudad de México, hogar de la cuarta parte de la población de la nación, sede de los poderes federales, sede del centralismo económico, urbe moderna llena de contrastes y grandes vicios convertidos en paradigmas en una cultura particularmente llamada “chilanga”.

Voy circulando por la derecha del carril, pedaleando “poco a poco” y escuchando música con mis audífonos, mirando mi entorno cercano para no ser víctima de un accidente. Avanzo suavemente hasta llegar a Paseo de la Reforma, me tranquilizo un poco. Estoy en el carril reservado para uso exclusivo de las bicicletas, aunque no tan exclusivo porque no falta algún obstáculo que interfiera en el carril, desde un automóvil estacionado con las luces intermitentes para indicar que es “momentáneo”, hasta carretillas de basura obstruyendo totalmente el carril con el pretexto del servicio que brindan.

Dejo la meditación, y me pongo a cantar siguiendo la música de los audífonos, de pronto se escucha una melodía en mi celular indicando que tengo una llamada.

Me detengo a la orilla de la avenida para contestar el celular.

– Bueno

– Hola Carlitos – escucho el auricular

Es mi gran amigo, compañero de la infancia y de la vida Mario

Marcas, “Chabelo” como le decíamos en la escuela.

– Hola Mario, ¿cómo estás?

– Bien Carlitos y ¿tú?

– Pues, por acá atendiendo los asuntos cotidianos y correteando la chuleta

– Pues, yo hablo sólo para felicitarte… Haz ganado la elección de Alcalde de la Ciudad

– ¿De veras? … gracias. Te saludo luego.

Continuará…

¿Qué tienes que decirnos?

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