El alcalde III

Ahí estaba mi fotografía en gran formato, sólo que era una fotografía de hace 25 años, donde se me veía muy distinto a lo que soy ahora, se ve muy claro que soy un joven con aspecto de los 70´s.

–       ¿Qué?… Mario Marcas no me estaba jugando una broma, ¡es verdad! –pensaba- soy el nuevo alcalde de la Ciudad de México, ¡no puede ser! … ¿cómo? …

Brinqué de mi asiento y llamé a mi esposa Susana, ven rápido, ven. Ella salió de la cocina con un trapo entre  las manos, y llegó a mi sala de trabajo con apresuramiento.

–       ¿Qué sucede Carlos?, por qué tanta bulla, pareces loco con esos gritos, parece que te hubieras sacado el premio mayor de la lotería, en serio que te pasas, estás loco…

–       Antes, quiero preguntarte algo, ¿has escuchado las noticias de hoy? ¿viste los noticieros en la tele?

–       No. Francamente, no.  Hoy estuve muy ocupada

–       ¿Ni el internet?

–       No, tampoco he visto ni mi correo electrónico, ni mi Facebook, ni he visto las noticias ni he escuchado mis programas de radio, nada. Sólo ahorita que me puse a cocinar iba a prender la radio pero a la mera hora ni prendí nada.

–       Pues, yo te tengo una noticia muy importante… “Chan chan cha chan”

–       Ya no la hagas de emoción y di de que se trata, porque se me va a quemar la comida…

–       Sí, ¡que se queme! porque ahorita vas a ir a comer a un “restoran” de lujo con el Señor Alcalde de la Ciudad de México.

–       No inventes, me hubieras avisado para dejar la comida hecha y arreglarme porque ni me he bañado de lo ocupada que estoy. No, mejor háblale a ese señor y dile que no voy´. Si quieres ve tú y ya.

–       ¡ja ja ja ja ja! …, y yo que iba a pedir que le dieras un fuerte abrazo, alguno besos y que hicieras el amor con él…

–       Óyeme, ¿qué te has creído?, me tratas como una “fruta”, quién te ha dado ese derecho, de qué ha servido estar casada contigo tantos años para que ahora quieras venderme o regalarme como una perra, ¡eres un desgraciado! ¡Idiota!…

–       No mujer, no hagas “panchos”, no es así.  Estás totalmente equivocada. Estás parada frente al alcalde electo de la Ciudad de México.

–       ¿De cuál fumaste?, ¿qué te metiste?, en serio que contigo uno no gana para sorpresas… estás mal… ya me voy a la cocina.

–       Sí, pero mejor apaga todo que nos vamos a comer fuera, en el lugar que tú quieras para festejar.

–       A ver… A ver… como es eso.. mejor espera porque se va  a quemar y va a oler feo…

–       Si anda, apaga todo y vámonos.

Susana, llegó a la cocina y apagó las hornillas de la estufa, se lavó las manos y pensó.

–       Ya parece. Así nomás. Ahora va a ser alcalde, está mal este señor, piensa que creo en los reyes magos,  leer tanto le hace daño, como si pasar de ser un jubilado a ser el alcalde fuera como un milagro, eso sí está de risa…

Continuará….

¿Qué tienes que decirnos?

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