Besarse en las calles

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Foto: Polo Silberman

@polosilberman

Y quería guardar para ti la noche y el día y mostrarte como veo estas calles que han sido tan mías y ahora son tan tuyas. Por eso caminé y caminé tratando de abarcarlo todo en tan poquito tiempo, tratando de capturar todos esos momentos para que tú los tuvieras en tus manos, para que cuando me soñaras lo hicieras usándolos de fondo, poniéndome en el escenario correcto, en aquel que me gusta. Y pedí a la noche que esperara unos minutos más y se alargara el tiempo en tanto yo hacía mi recorrido.

Entonces me alisté y tomé la cámara y disparé a la menor provocación, a quemarropa, guardándote todo tal y como lo veía.

Vi a la gente correr para tomar un taxi, otros más caminando sin premura, olvidándose por un minuto de este mundo. Y casi me atropella una moto cuando crucé la calle distraído, recordando tu mano tomada de la mía y sonreí a aquel que casi se lleva mi vida entre sus ruedas. Y continué mi marcha…

Una ventana ideal para llevarte serenata. Una pareja besándose entre las ecobicis y otra más en las rejas de la catedral. Recordé tus palabras: “los mexicanos se besan en las calles. Se abrazan. Se demuestran cariño. Es un pueblo muy dulce”. Y reparé entonces en que es inevitable viviendo en una ciudad como la nuestra, llena de colores, olores y sabores, plagada de rincones inolvidables y de imágenes vivas, donde quizás el cariño a los nuestros y a lo nuestro es lo que nos mantiene en pie en medio de tiempos tan voraces.

Y en la plaza mayor la gente hizo una pausa para volar papalotes y observar ese cielo que nos cobija, ese cielo que tanto te gusta de mi ciudad natal y que te regalé hace unas semanas. Y me alcanzó el tiempo para ver a un anciano dormir plácidamente, a otro más observar con soltura y desparpajo al águila que representa mi ciudad y mi patria.

Y cuando ya caía la noche sobre nosotros pensé en regalarte un palacio o dos, o quizás una calle iluminada para que cuando vengas la recorras conmigo y te acuerdes de hoy y de ayer y de mañana. Y a punto de caer la noche todavía alcancé a ver a todos caminar hacia mí y te busqué entre la gente y tú no estabas. Miré al cielo y la luna, apuntalada por la Torre Latino, me recordó que estabas a unas cuadras. Y caminé otra vez, esta vez para verte y besarte en la calle, como siempre me dices que hacen los mexicanos.

 

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@polosilberman

Escribe:

Polo Silberman
Historiador especializado en política y milicia en México en el siglo XIX, escritor de oficio, gestor cultural, director teatral, editor, conferencista y trendexpert. Tiene un hermoso gato gris de nombre Gedovius y uno más, negro y bello como la noche, de nombre Poe. Es 100% Géminis, adicto al café y a la cocacola y vive en el Centro Histórico con la mujer de su vida. Es el director editorial de APOLORAMA.

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