…Terapéutico o no, fracasar es uno de los sentimientos más horribles que experimenta la persona que lo vive, en muchas ocasiones, esto puede llegar a representar un punto final a todos los sueños esperanzadores a los que alguna vez le apostó esa persona. -Su caso de vida- es tema obligado de tratar en cada una de las reuniones en las que “el fracasado” se presenta, no pudiendo esconder su cara por ningún lado, “el que la cagó” ahora está solo afrontando su realidad lejos de aquellas personas que alguna vez lo vieron como “un hermano” y ese alguien que tenía todo el futuro por delante. Sí, las percepciones pueden llegar a cambiar cuando se pierde todo, o casi todo, solo las personas que estuvieron presentes en el inicio de los esfuerzos son aquellas que sobreviven al lado de uno para recordarle las viejas glorias que hoy parecen valer nada.

Cuando una persona fracasa ésta duda de quién es, de los que se juntó y le dijeron cuán lejos podría llegar, de aquél que haya sembrado la semilla del “querer es poder” en sus creencias y pensará que la deshonra está tocado a la puerta de toda su familia, pero lo único que sí sucede en esa nube de ideas tóxicas es que el mundo sigue girando y que mientras se llora por el “pudo haber sido” alguien está tomando las oportunidades que pueden ser la salvación para un estado donde impera más lo emocional que lo racional.

Queda bastante claro cuáles son esos estados emocionales, es decir, he descrito la mayoría de ellos hasta ahora en éste texto pero ¿qué pasa con lo racional, de dónde surge y llega una situación para terminar en fracaso? ¿Cómo se sabe que es un fracaso y no es un error?. Lo principal que debes saber es que los fracasos pertenecen a una planeación, que si bien no está plagada de malas decisiones basta una de ellas que encaje en el momento impreciso  para que años de preparación disruptiva se resuman a cero y en lecciones que marcan vidas. A diferencia del fracaso, los errores tienen solución, pueden ser medidos según su impacto, son más frecuentes de cometer y resultan ser pequeñas lecciones del día a día.

Aunque la forma en cómo vivimos y aceptamos al fracaso en nuestra sociedad está cambiando para bien y como factor esencial para llegar al éxito, según el Instituto del Fracaso, existen 5 causas comunes por las que los mexicanos fracasamos:

 1.- Ingresos insuficientes para subsistir (65%).

El dinero no lo es todo en la vida pero cómo saca de apuros cuando lo tenemos. Pero seamos honestos que cuando esto sucede lo derrochamos y cuando lo prestamos es una aventura cobrarlo. Es considerada por especialistas una mala estrategia no ahorrar cuando hay dinero suficiente para cubrir los costos regulares, y no re-invertir el dinero a un proyecto cuando se están solventando gastos innecesarios. Nunca sabemos cuándo será necesario el dinero, por ello, es mejor estar preparados con ahorros y mantener el dinero “trabajando”.

 2.- Falta de indicadores (48%).

Dedicarte a trabajar es muy sano, pero no ver más allá de cómo está funcionando tu emprendimiento, saber si es bien aceptado tu producto/servicio por los clientes, o identificarte como un buen competidor en el mercado es igual a estar caminando en círculos sin ningún punto de referencia que te haga avanzar y tomar nuevas o mejores decisiones.

Toma nota de lo que sucede dentro y fuera de tu proyecto, mide todo lo que esté involucrado en su crecimiento y desarrollo. Observa a tu competencia, toma lo bueno de ella y mejóralo. Conoce a tus clientes y trata de sorprenderlos, no hay nada que ellos no adoren como las cosas buenas, bonitas, y baratas.

 3.- Falta de proceso de análisis (44%).

Tómate un respiro y detente a evaluar el modo en cómo estás solucionando las oportunidades de tu empresa, esto te beneficiará para pasar de un “hacer bien las cosas” a un estado de mejoría donde más allá de entender tus propias fortalezas también te prepararán para afrontar las amenazas que atentan contra los planes de negocio. Actividades como hacer un análisis FODA de tu organización, crear matrices de decisión de tus productos/servicios, y recurrir a diversos estudios que te permitan tomar decisiones en las condiciones actuales del mercado en que se desarrolla tu negocio son un buen ejemplo para, por lo menos, no fracasar por no analizar.

 4.- Planeación deficiente (44%).

Si eres de los que hace las cosas por hacer te invito a que de verdad te plantees de nuevo si eso que llamas trabajar vale la pena. Muchas veces nos involucramos en hacer todo lo que nos gusta sin un plan de acción que nos lleve a un lugar específico. Está cool ser el que siempre está ocupado, el que trabaja más, el que todos identifican por ser el más activo, pero ello deja de ser cool cuando no hay un objetivo que justifique todo lo que haces, podrías estar perdiendo más que tu tiempo (y el tiempo de los demás) si no estás enfocado en ejecutar las acciones correctas que te ayuden a sumar valor para Ti y tu emprendimiento.

 5.- Problemas en la ejecución (43%).

Hace unas semanas te ponía en contexto de lo hermoso que es eso llamado “Emprendimiento”, que reta el pensamiento, rompe paradigmas, y hasta te escribía que es un hábito fascinante… Sí, lo es, pero si lo piensas así, por pensar, es algo más que te cuentan en las calles, que lees todos los días en la sección de negocios y emprendimiento. Cómo alguna vez me dijera Juan del Cerro: “Las ideas no sirven para nada, lo único valioso es lo que traduces en acciones.” (haz lo que tengas qué hacer con esas palabras pero HAZ).

Seguramente existen muchas razones más por las que echamos todo a perder: Una relación amorosa fallida porque pues “era el amor de mi vida y cómo ya no está conmigo la vida no vale nada”, o porque el “solo por hoy” se convirtió en un Reyes-Guadalupe, o porque eras el “farol de tu calle y oscura tu casa”, o pues simplemente porque está más chido ser NiNi y la mea mama paga ¿Verdad?

No creas que solo los mexicanos vamos por la vida echando a perder las cosas, hay un “Libro del Fracaso” donde explican por qué las historias de fracaso son el pan de cada día también en éstas 100 ciudades:

Aguascalientes, Amsterdam, Asunción, Atlacomulco, Auckland, Badajoz, Barcelona, Berlín, Bilbao, Bogotá, Bratislava, Bruselas, Bucaramanga, Buenos Aires, Cairo, Cali, Cancún, Caracas, Casablanca, Celaya, Chihuahua, Ciudad Juárez, Copenhagen, Cuernavaca, Culiacán, Curitiba, Durango, Düsseldorf, Edinburgo, Ensenada, Frankfurt, Génova, Granada, Guadalajara, Guatemala, Guayaquil, Hamburgo, Hannover, Hermosillo, Hyderabad, Irapuato, Izmir, Johannesburgo, Köln, La Paz, Laussane, León, Lima, Londres, Los Mochis, Madrid, Malmö/Lund, Matamoros, Mazatlán, Mérida, Ciudad de México, Monclova, Monterrey, Montevideo, Morelia, Moribur, Munich, Nueva York, Oaxaca, Olavarría, Ottawa, Pachuca, Palma de Mallorca, Panamá, París, Playa del Carmen, Poznan, Praga, Prishtina, Puebla Querétaro, Quito, Recife, Salta, Saltillo, San Diego, San Francisco, San Juan, San Luís Potosí, San Salvador, Santiago, São Paulo, Singapur, Estocolmo, Estrasburgo, Stuttgart, Tacna, Tarifa, Teziutlán, Tijuana, Tokio, Toluca, Torreón, Trójmiasto, Tucumán, Tuxtla, Valencia, Vienna, Vigo, Villahermosa, Varsovia, Washington, Xalapa, Zacatecas, Zagreb y Zurich.

¿Y qué se siente contar tu historia de fracaso personal en una FuckUp Night de alguna de éstas ciudades? La neta es que se siente bien padre, es como terapéutico…


Si después de todo esto te sigues preguntando qué es FRACASAR, olvidémonos de todo y mejor escucha ésta edición especial de FuckUp Nights en Disruptivo:

Escribe:

Israel Arcos Jiménez
Soy fan conectar personas a través de la difusión de sus proyectos en diversos espacios que fomentan el desarrollo de nuevas ideas en los jóvenes para después hablar de sus resultados en @DisruptivoMx y @EarlyAdoptersMX

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