Hace dos años, cuando decidí conocer un poco más de lo que era, (para mi), aquél entonces el “emprendedurismo“, no sabía cuán bastas eran las oportunidades de encontrarte cara a cara con los dueños de las ideas más revolucionarias que estaban cambiando nuestro entorno sin que nos diéramos cuenta, al menos, en la forma de convertir un concepto en un negocio.

Con el tiempo, descubrí que “eso llamado -Emprendimiento-” era algo que sucedía en México desde finales de la década de los años 2000, un tema que parecía estar de moda pero que había ganado su propio lugar en nuestro país y, que si bien, era una propuesta para generar un movimiento económico diferente al que habíamos estado acostumbrados por años gracias a las grandes empresas, también era la vía más rápida para proponer, equivocarse, cometer errores y aprender. ¡Eso era fabuloso!, creía yo, porque los cánones de la perfección apuntaban a cometer el mínimo de errores a través de diversos sistemas que iniciaban con 9000 y terminaban en la letra Z, y que, siendo honestos, me hacían pensar que eso de desarrollar proyectos era para personas altamente calificadas que resolvían problemas tan complejos que jamás podría adoptar como míos.

Poco a poco entendí que el emprender era un asunto personal, que a base de trabajo, constancia, experimentos fallidos y mucha pasión transformada en mínimas horas de sueño terminaba siendo un Agente Disruptivo que alteraba positivamente nuestro entorno y daba pie a que un cúmulo de situaciones convergieran en él: Las relaciones sociales no serían igual, las distancias ya no eran tan largas, la velocidad en que se procesaba la información casi igualaba a la de un pensamiento, el planeta se veía más verde, hombres y mujeres adoptábamos los mismos retos (y nos apoyábamos entre nosotros para superarlos), un mensaje de ‘buenos días’ tenía la misma capacidad de portabilidad que una canción de aniversario en formato .mp3, y por fin, en el mundo, gracias al emprendimiento, volvíamos a creer en nuestro talento.

Hacer cosas diferentes, que reten el pensamiento, rompan paradigmas y devuelvan el sentido humano a los negocios en favor del ser humano, hace que el emprender o ser un emprendedor sea un hábito fascinante, una forma de vida en la que tú también puedes involucrarte…

Si deseas conocer más del tema te invito a que escuches Disruptivo:

Escribe:

Israel Arcos Jiménez
Soy fan conectar personas a través de la difusión de sus proyectos en diversos espacios que fomentan el desarrollo de nuevas ideas en los jóvenes para después hablar de sus resultados en @DisruptivoMx y @EarlyAdoptersMX

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