¿Sabe porqué el mexicano promedio festeja en estos días a la muerte? Porque no le teme, porque convive con ella día a día, hombro con hombro, minuto a minuto. De ahí la capacidad de burlarnos de ella año con año. Y es que vivir en el DF es cosa seria, no es en vano aquel refrán que dice “tenle miedo a los vivos y no a los muertos”. Una ciudad que nos acostumbró al miedo, a normalizarlo, donde la realidad supera la ficción.

Más allá de hablar de la tradición, con motivo del Día de Muertos, queremos hablar de nosotros mismos y de lo que somos como sociedad, de esos micromomentos y lugares en la ciudad que pueden llegar a darnos una sensación de miedo, como un homenaje a aquellos que día a día se enfrentan a esta ciudad estoicamente.

Total, ¿qué se le va a hacer? “aquí nos tocó vivir”.

 1.- Toreo, 1:00 a.m

Hubo una vez que me llevaron al “Torito”, cosa por demás vergonzosa que no les voy a explicar. Para no hacer el cuento largo me tocó salir de ahí un sábado a las 12:30am. Unos amigos me recogieron. Antes de incorporarnos a periférico nos tocó pasar por la parte de atrás del paradero. Aquello era un escenario tan tétrico que bien podría inspirar a Del Toro. Calles oscuras como la chingada, en medio de pabellones industriales, bares decadentes con canciones de Paquita la del Barrio a todo volumen y muchos albañiles hasta el dedo de alcohol y rutina, tumbados en sillas de plástico. Sólo de acordarme me deprimo. Si corres con mala suerte hasta balazos en vivo te tocan.

De día, una conexión entre el establo de México y el DF,  de noche, una sucursal de la calle del infierno.

Pasar por aquí a cierta hora de la noche no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Espero nunca tener que hacerlo de nuevo.

2.- Metro Balderas, 7:00 a.m, viernes de quincena

Hay veces que quisiera que nos cargara la chingada a todos los mexicanos. ¿Quieres odiar a tu país? Date una vuelta por aquí un viernes de quincena. Nunca he entendido por qué a la gente le sigue dando risa que tengamos que entrar a empujones y codazos al metro. Y no sólo eso, chútese los olores, el calor y las interminables y desquiciantes paradas del gusano rojo que a duras penas llega a la otra estación.

Cuando me he encontrado en esa situación todo se vuelve más claro, mis dudas se despejan y es ahí cuando comprendo que México se merece cada una de las cosas que le pasan. ¡Tu-ru-ru!

 

 3.- Tepito, entre 4 y 6 p.m

El llamado barrio bravo ha tenido una intensa campaña de comunicación para decirnos que no es tan peligroso como parece y que de ahí emanan expresiones culturales que valen la pena, cosa que no dudamos ni tantito. Sí, sí, sí, mucho hipster haciendo su lavado de conciencia. Sin embargo, estar ahí alrededor de las 4 o 6 de la tarde un fin de semana cuando todos comienzan a levantar el changarro no es de los más prudente. Los conocidos platican y hacen el recuento del día, nos fue bien, nos fue mal o todo lo contrario; los ajenos comienzan a hacerse más visibles. Recuerde que no es un día de campo, a lo que va y se nos regresa. El día que comiencen a llamarlo como “el barrio cultural de Tepito”, ahí sí despreocúpese. Mientras tanto evite sustos.

 4.- Trabajar en Santa Fe, toda la semana

Trabajar en Santa Fe debería estar prohibido por la OMS. Debería ser ilegal. A menos que viva muy cerca de ahí, es quizás de las peores cosas que podría hacer. El nivel de estrés que genera la subida por Constituyentes a las 8am está de miedo. Aquí no hay codazos y empujones como en el metro, de entrada por que ni metro hay, pero sí los claxons incesantes, los mensajes de “estoy a 15 min.“, el stress por no llegar a la junta, el tráfico soporífico y para rematar uno que otro choque por que la damita venía pintándose o el joven que por hablar por teléfono se descuidó por un momento.

Ni modo, ustedes lo eligieron, ustedes se lo chutan.

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 5.- Estadio Azteca, después de un partido en el que pierde el América

La crema y nata de nuestra sociedad le va al América. No vaya uste’ a creer que estoy siendo despectivo. Para nada. El presidente le va al América, por que el América es de Televisa y Televisa, pues, pone al presidente. Así de fácil. Pero no por ser la crema y nata quiere decir que dejen de ser humanos, con pasiones, enojos y frustraciones. ¿Y qué frustración más grande que ver que el mejor equipo de México pierda? Alguien tiene que pagar, las cosas no se pueden quedar así. ¿Si no cuál es el chiste del futbol? Pura pinshi venganza y cotorreo.

Ya sea en camión, metro o auto, la afición del América se distingue por su festividad y su alegría, de esa que la mayoría de las veces se sale de las manos, tanto que ni con la familia se puede ir ya a un partido de tan simpático equipo. Pasa, o mejor dicho ya me ha pasado.

Si es el caso y se topa a esta turba enardecida a las afueras del estadio  lo más recomendable es unirse a la fiesta, es decir: irle al América, aportar con su donativo de diez pesitos si así se le requiere, hacerse a un lado, mirar de frente y seguirse derecho. Esta en usted convertir una experiencia de miedo en algo heroico que contar a los amigos.

Y pues así las cosas, disfrute usted de las próximas festividades de Día de Muertos. Hágalo como los grandes, salte, brinque y baile, porque viviendo en México el festejo no es por los muertos, sino por los que todavía sobrevivimos.

¿Cuáles son para ustedes los lugares/momentos que más miedo les dan en el DF? Escríbalos en los comentarios.

Foto de portada: sxc.com (según)

Escribe:

Gerardo G.
Sufro de Proyectitis aguda. Distra-ído de tiempo completo. Director de La Onda es Local

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