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Por: Analy Coltrane

Bart: ¿qué te gusta de él? Es sólo un rebelde que hace sus propias reglas

Lisa y Laura: *suspiros*

(Los Simpson, La Nueva Chica de la Cuadra, capítulo 8, temporada 4)

El personaje del superhéroe es eclécticamente sensual, sexual y erótico. Desde la consolidación del versátil y clásico fetiche del disfraz entallado de colores lisos, pero con abundantes protuberancias que nos arrojan a proyecciones involuntarias sobre las cuantiosas posibilidades del ser uno de ellos o estar con uno de ellos. Hasta la más aguerrida feminista debe aceptar que la idea de ser salvada por un hombre misterioso, que llegó de la nada sólo por ti y que, mientras te lleva en sus brazos, seguro va pensando que todo ese ejercicio en el gym valió la pena, porque ha salvado a una chica indefensa y vulnerable que ese día se le ocurrió ponerse un vestido rojo y escotado, sí, de eso va la justicia y por eso abarrotamos el cine cada vez que el Caballero de la Noche está disponible en 3D.

Batman, para varios de los que celebramos su existencia, ya sea de forma amateur o en el pabellón geek del collage de afiches, concebimos a este superhéroe como uno de los estereotipos más mortales y esa mortalidad excita sin avisar, pues quiere decir, que en una de esas, al hijo de Slim (al menos feo) se le ocurre que toda esa fortuna debe servir para mantener la justicia en Ciudad Gótica y entonces veremos señales en el cielo que nos indican que hay alguien sensual, atractivo y misterioso que vela por nuestro bienestar.

Vayamos serios y cada vez más sugerentes. Existe un conjunto de factores que combinados se vuelven un cóctel de feromonas que pondrían sólo una frase en nuestra boca al tener a Batman de frente: ¡cógeme en el Batimóvil, ya!

 

¿Por qué?

 

Su voz: completando todo el concepto de misterio, Batman no podría tener una voz fluida, carismática e infantil, no, nunca. Su voz se emite con esfuerzo, aún así es grave y profunda, mantiene ese tono que alerta que no debes hacerlo enojar, es decir, él tiene el control, siempre lo tendrá y no necesita levantar la voz ni perder ese tono estoico para dejarte claro que él pude ser tu amo por un buen rato. (Este sentimiento puede variar en el cómic).

Es el Caballero de la Noche: existen estudios psicológicos sobre el personaje donde lo relacionan íntimamente con Tánatos, así es, la pulsión de la muerte. Se acuesta en sus sábanas de 1000 hilos, con esa personalidad destructiva, siempre se halla entre la vida y la muerte, pues la violencia le ha robado la inocencia. ¿Cuántas quisiéramos que nos hiciera sentir la muerte (petite mort) cada noche en sus sábanas de 1000 hilos? Después lo abrazaríamos y le diríamos que todo va a estar bien, Ciudad Gótica lo necesita. Las féminas tenemos debilidad (no se hagan) por los brabucones que nos dejan entrever sentimientos de vulnerabilidad. Queremos arroparlos no sin antes darles placer hasta el hartazgo, todo para que no piensen en lo que les duele, en este caso, la muerte de sus padres y la vaciedad exterminadora del mundo. No dejaríamos ni un rincón virgen y no, no nos importaría que Alfred nos viera, él sabe todo de Bruce Wayne.

Sed de justicia y rebeldía de semental: no hay nada más sexy en el mundo que un hombre con ideales y que además de presumirlos, luche por ellos y no duerma por ver un mundo mejor. Bruce enjabona sus pectorales totalmente afligido por todos esos villanos hiperinteligentes y villanas hipersexuadas que intentan extinguir el orden social.

Todo lo puede: existen cuatro (hasta donde sé) superhéroes que carecen de poderes de otra dimensión, planeta o galaxia, pero que poseen el poder más increíble y admirado del planeta tierra: el dinero. A diferencia de los demás, Batman mantiene el rostro sombrío marcado por el desapego, todas sus posesiones trabajan a favor del bienestar social, no es un chico superfluo, es un hombre que conoce lo banal del ser millonario y se aleja de ese cliché manteniendo un nivel cultural envidiable. Si han escuchado el término sapiosexual, entienden este punto que hace arrancar botones.

No iré al tema –su fortuna- porque creo que va implícito en todos los demás tópicos.

Englobemos ya la idea del por qué Batman es uno de los personajes de ficción que remueven nuestras hormonas: es un hombre que hace sus propias reglas, que se mantiene estoico para no demostrar los sentimientos que lo acosan. Es culto y toda su fortuna sirve para el bien de la sociedad y la justicia. Tiene un cuerpo de lujo y una voz que te penetra el alma. Su misterioso ser sólo despierta el morbo y te hace segregar adrenalina, siempre te propondrá ir al límite y darlo todo, porque así lo pide la vida.

¿Qué le dirías al tenerlo de frente?

¿Qué tienes que decirnos?

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