“No hay imagen en movimiento que sea capaz de reproducir el color de las palabras” Mario Vargas Llosa

La frase anterior fue dicha durante un discurso que dio el ganador del Premio Nobel de Literatura, durante una conferencia a la que asistieron los directores de cine más importantes del mundo; y es, también, una falsedad, porque la escribí con el único propósito de enseñarles lo fácil que es engañarlos con una historia creíble.

Ya me los imagino en este momento, dándose golpes de pecho: “Yo sí sabía que Vargas Llosa nunca dijo eso, porque he leído toooooda su obra, y él no habla así.”

¡Bah! No mientas, fuiste engañado.

Lo cierto es que todos hemos sido víctimas de los constantes engaños de las redes sociales, y hemos compartido imágenes sin saber bien qué onda con ellas. Por ejemplo:

  • Las típicas frasesitas inspiradores, cursis y melosas (por no decir otra cosa), escritas sobre fondos de campos floreados, parejas sonrientes o alguna luna llena; firmadas por algún escritor de renombre. Falsas, pero bonitas, uno se siente inteligente al compartirlas, y a lo mejor hasta místico… ¡Yo qué sé!
  • Tampoco pueden faltar las bonitas imágenes de un rinoceronte rosa que, según National Geographic, desapareció de la Tierra después de chorrocientos mil años de vagar por el mundo, gracias a la constante caza del ser humano. Los tristes comentarios del gráfico vienen acompañados de mentadas de madre a Lucerito, y nadie investigar si realmente existió dicho animal, o se extinguió. Ah, pero ahí vamos compartiendo nuestra indignación, como si fuéramos los más ecologistas o vegetarianos del mundo.
  • ¿Y qué tal la de rumores de crímenes? Mi favorita es la de una camioneta blanca que maneja cerca de las escuela de (inserte ciudad cercana aquí), secuestrando niños para robarles los órganos o venderlos. Además, acompañan la historia de la imagen macabra del maniquí de una niña. ¡Ay, qué horror! ¿Cómo es que las autoridades no dicen nada si algo así está pasando? Lo peor de esta historia no es su falsedad, sino que luego la retoman medios locales.
  • Una favorita de Facebook es la imagen de varias computadoras o teléfonos apilados en una bodega y la frase “Los estamos regalando por defectos de fabricación o empaquetamiento”, ahí van los incautos a compartirla creyendo que tiene una oportunidad de ganar algo. Hasta etiquean a veinte o treinta amigos en un comentario para ver si “chicle y pega”, pero ni así.
  • Ni hablar de las historias urbanas de: “si estás en peligro, y marcas tu PIN al revés, activas una super alerta que avisa a la policía que estás en peligro”, o “hay una banda de asesinado satánicos que van por las calles de noche con las luces apagadas, y si le tocas el claxon, te van a perseguir y luego te van a matar”… una vez más, rumores sin comprobar siempre se publican con la frase: “Te lo comparto por si acaso, sobrinito”.
  • Ya para terminar, no pueden faltar las muertes de personajes importantes. Las redes sociales han matado a Fidel Castro, a Chabelo, a Jaime Camil, y a Chespirito; empieza como un rumor, se convierte en Trending Topic y, sin que lo haya publicado un medio importante, tú lo estás compartiendo con indignación: “Es que Fidel era un hijo de su tal por cual”… y ¡Sopas! Está tan vivo que nos va a enterrar a todos.

Como dice la canción de Juan Gabriel: “Inocente, pobre amigo“.

Así que, queridos amigos, antes de andar compartiendo imágenes de rinocerontes mágicos, cartas de escritores, datos científicos sin fuente, profecías del fin del mundo, consejos para evitar secuestros, computadoras defectuosas, y otras mentiras que emanan de las redes sociales, tómense cinco minutos para verificar si la información es cierta.

¡Caray! Si tanto quieren al sobrinito que lo quieren alertar de algo, al menos alértenlo bien.

Escribe:

Pedro Fernandez
Guionista de @ElSexoDebil, autor de 'Los Pecados de la Familia Montejo'. Culpable de @DonPorfirioDiaz.

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