No me pregunten por qué, pero siempre me gustaba ver las películas que pasaban en Semana Santa, desde Ben Hur hasta Jesucristo Superestrella. Y no podemos olvidar la miniserie de Jesús de Nazaret. Ahora que soy (creo) adulto, y puedo volver a verlas, me he dado cuenta que no solamente están llenas de historias que invitan al sueño instantáneo, sino de grandes lecciones biográficas e históricas que me gustaría compartir con ustedes.

1. Independientemente de lo que pensemos de sus seguidores o de su divinidad, no podemos negar que Jesús de Nazaret ha influenciado de muchas formas a la sociedad moderna. Hasta ahora nos hemos enfocado únicamente en su mensaje o en su muerte, pero yo quiero decir que también dejó algo importantísimo a la humanidad: el wet look.

Ustedes pongan cualquier película o miniserie anterior al nuevo milenio y van a descubrir que Jesús tenía un peinado diferente al del resto de sus contemporáneos, siempre lacio, casi rubio, luces, y un wet look que envidiarían muchos actores.

 2. Si Jesús hubiera vivido en pleno siglo XXI, lo más probable es que hubiera sido modelo. Con cada película nueva, el mesías era cmás guapo, más güerito de rancho, con unos ojos cada vez más azules, siempre con una sonrisa blanqueada que lo acompañaba a todos lados y, al final, una complexión atlética que ya quisieran muchos modelos de calzones.

¿Para qué preocuparse por representar al hombre judío del imperio romano cuando puedes tener a un modelo de barba hablando de amor? Hasta se me ocurre que el éxito de estas épicas bíblicas tiene algo más que el tema religioso…

 3. La astucia de las mujeres que no comprenden al “dios de Israel” es fascinante. Hagan de cuenta la esposa de Nerón, en Quo Vadis; tiene todo lo que su corazón pudiera desear, desde hombres hasta joyas, pero quiere al héroe, así nomás por joder. O a la esposa de Ramses II en Quo Vadis, ni hablar de Herodías pidiendo la cabeza de Juan El Bautista. Nunca falta, y siempre debe ser sensual porque, de otro modo, nadie les prestaría atención.

Así, medio pecadoras, de escotes grandes… si no conocen al Señor, pues a conocer al otro señor.

 4. Los pueblos que no pertenecen a la religión judeocristiana viven en continuo estado erótico-pecaminoso… algo porno sin ser porno. Siempre están estos romanos gordos, generales o senadores, paseándose por los baños turcos en toallas diminutas mientras esclavas jóvenes y bellas atienden a sus necesidades en togas ligeras. En más de una película hay hombres jóvenes que les limpian la espada a estos políticos y ya me imagino a la sociedad de hace cincuenta años pegando el grito por las implicaciones de esas escenas (¡Dios santísimo del sagrado corazón de nuestro Señor Jesucristo, espero que esos hombres no hagan nada en privado!).

Ya saben, una exageración de poligamia, una gula desmedida por banquetes elegantes y fuentes de vino; siempre con una copa de oro en la mano, Matan sin culpa y se suicidan por “honor”, sin siquiera pensar en las consecuencias. Y, por supuesto, una duda constante a su religión: “No, yo no creo en Osiris porque los dioses no existen, son un invento para el pueblo; bueno, en el de Moisés que es más poderoso sí, pero no lo voy a a adorar porque yo tengo a Osiris”. (¿Así o más contradictorio?)

 5. En el Antiguo Testamento, todos los judíos serán buenos como el pan, y en el Nuevo Testamento, eran los cristianos.

Ya saben, uno ve versiones de la esclavitud judía en Egipto y hagan que los egipcios andan pensando en cómo molestar a los pobrecitos judíos, que nada más cantan para que su Dios los libere. De los primeros cristianos podríamos decir lo mismo, utopías falsas, sonrisas constantes, personajes en dos dimensiones que no son capaces de expresar odio o rencor porque… desde que conocieron a Jesús ya no sienten eso… porque eso solo lo hacen los romanos y es pecado.

En resumen, si usted pertenece al hijo de Dios, siempre será el héroe de la película y saldrá bien librado. Si muere, será porque ya ha cumplido la voluntad del cielo, o bien regresará de la muerte para hacerlo.

 6. La vida está llena de coincidencias extrañas, es decir: ¿cuáles son las probabilidades de que Ben Hur, caminando por todo el Imperio Romano, se encuentre a Jesús en cada esquina? ¿Cuáles son las probabilidades de que Moisés encuentre a sus hermanos a cada rato en una turba de miles de esclavos? Y así sucesivamente…

Y como estos seis puntos, podríamos mencionar muchos más como: “siempre hay una profecía para la llegada del liberador”, o “ nunca falta la conversión repentina de alguno de los personajes”, pero ya sería sentarme a contar clichés.

 

Las películas épicas bíblicas que pasaban (creo que todavía lo hacen) están llenas de enseñanzas de vida de las que todos podríamos aprender si tan solo nos sentáramos a observar con detenimiento. A mí, por lo menos, me encantaría saber cómo tener un wet look tan impecable utilizando solo herramientas del primer siglo de nuestra era, o cómo le hacían los personajes para desayunar, comer y cenar con litros de vino sin emborracharse.

Algún día se los preguntaré a uno de los cientos de historiadores que asesoran a los escritores, productores y directores de estas películas (y les paso el tip).

 

Escribe:

Pedro Fernandez
Guionista de @ElSexoDebil, autor de 'Los Pecados de la Familia Montejo'. Culpable de @DonPorfirioDiaz.

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