Por: Alex Joloy (Experto en Festivales)

Este año marcará la décima ocasión que asisto al Vive Latino. Mi primera experiencia fue en el 2003, cuando tenía apenas 17 años y fui invitado por un grupo de amigos mayores que yo. En esa época el festival duraba solamente un día y no sabía qué esperar de un evento de esa magnitud. La difusión era mínima, aunque las bandas que se presentaban ya eran de una categoría considerable.

La logística resultó un desastre y para poner un ejemplo, a las 3:00 pm ya se había terminado absolutamente toda la cerveza, todos los refrescos y toda el agua embotellada. Algunos vendedores lucraban con la escasez, cobrando más de $100 por bebida no alcohólica y $150 por algunas chelas que habían quedado olvidadas en las bodegas. Las bandas empezaban más de media hora tarde, el sonido era un desastre y aún así, lo recuerdo con un cariño muy especial.

Este año se cumplen 15 ediciones del Vive Latino y se ha recorrido un largo camino desde mi primera experiencia en el 2003. La logística es prácticamente impecable, el sonido es de primer mundo, los servicios como baños, alimentos, bebidas y oferta cultural son de altísima calidad y poco a poco se empieza a posicionar como el festival más importante de Latinoamérica en este género.

El Vive Latino es mucho más que un Festival… es toda una experiencia. Precisamente por eso que me he dado a la tarea de crear una pequeña guía de supervivencia, con los principales Do’s y Dont’s que 10 años de experiencia respaldan.

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La música

DO: La oferta musical del Vive Latino es cada vez mayor y más variada. En sus primeras ediciones, las bandas se presentaban solamente en el transcurso de un día y sobre dos escenarios. Este año, por primera vez (considerando la cancelación de Morrissey en el 2013), tendremos cuatro días de actividades distribuidos a lo largo y ancho de cinco diferentes escenarios. Tratar de abarcarlo todo es imposible, por lo que la primera recomendación que les puedo dar es: PLANEACIÓN. Analicen qué bandas son imperdibles, cuáles tienen muchas ganas de ver y de cuáles pueden prescindir y a partir de eso, hagan un itinerario realista, en el cual consideren dos factores: a) Las distancias entre escenarios son bastante considerables y los mares de gente hacen difícil desplazarse entre de uno a otro y b) Se van a cansar. Entre tanto bailoteo, salto, grito y el sol, van a necesitar de un buen rato para relajarse, tomarse una chela y buscar una sombrita para tirarse a no hacer nada. Acuérdense que el Vive dura 4 días completos, de sol a sombra, por lo que es recomendable dejar tiempo libre para esas actividades, comer y simplemente descansar.

 Este año, el Vive tiene 161 bandas y DJ’s, que abarcan desde rock, pop, electrónica y hasta norteña. La satisfacción de dar la vuelta por uno de los escenarios pequeños y descubrir bandas que están luchando por surgir es incomparable. Recomiendo ampliamente abrir la mente, los sentidos y la percepción a grupos nuevos, porque de ahí podría surgir el nuevo Café Tacvba y podrás presumirle a tus amigos que los viste “cuando nadie los conocía”.

DON’T: No ser el típico aguafiestas que quiere que se hagan las cosas a su manera y obligar a tus amigos a acompañarte a ver a ese famoso DJ de Burkina Faso, mientras Arcade Fire se presenta en el escenario principal. Si vas en banda, jalas en banda y a la decisión de la mayoría habrá que adaptarse. Si de verdad no puedes dejar de ver un acto, sepárate del grupo y no dudes ir a verlo sin compañía. Un concierto solo es una experiencia diferente, pero increíblemente divertida.

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La logística

DO: El Foro Sol no es precisamente reconocido por su fácil acceso. Desde llegar, estacionar, entrar, la revisión de boleto, la interminable caminata a la entrada y las filas infinitas, todo el proceso puede tomar una hora o más. Tómate tu tiempo, porque no quieres llegar barrido a ver a tu banda favorita. Mi recomendación es el metro, porque los estacionamientos por la zona son ridículamente caros, complicados y salir al finalizar el evento puede ser un viacrucis. Si cuentas con auto propio, mi recomendación es estacionar cerca de alguna estación de la línea café del metro, tomarlo hasta la estación Velódromo y entrar tranquilamente caminando. De regreso, el servicio se suspende por ahí de las 11:30 pm, por lo que es recomendable salir un poco antes o tomar un taxi. Si crees que es indispensable llevar tu vehículo, lo mejor es salir con tiempo y tratar de utilizar el estacionamiento oficial, que recorre todo el Autódromo. Desde donde te estaciones, la caminata puede ser de varios kilómetros, pero el ingenio mexicano está para salvarte. Existen unos bici-taxis que te llevarán a tu destino por la módica suma de $50 pesos.

Trata de no llevar cosas que puedan parecer sospechosas, porque las revisiones a la entrada son minuciosas. Evita las mochilas, los paraguas, los cinturones y por supuesto, alimentos y bebidas.

DON’T: No comprar en reventa. Es una orden. ¡NO COMPRES EN REVENTA! Es lo peor que alguien puede hacer, porque no nada más estás contribuyendo a que siga existiendo esa terrible práctica, es probable que los boletos sean falsos. He sido testigo de gente quedándose fuera del Vive tras haber pagado 3 veces el valor del boleto, por confiar en los revendedores.

Respecto al tema de los estacionamientos, no estaciones en lugares desconocidos, porque rayar los autos es una práctica bastante común por la zona. Se los digo por experiencia propia.

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Comida y Bebida

DO: La calidad de los alimentos y bebidas es cada vez más impresionante. La oferta gastronómica del Foro Sol durante el Vive es impecable y las porciones son las adecuadas para un festival de nivel mundial. Tómate tu tiempo para dar una vuelta por las diferentes zonas de comida y elige lo más adecuado. Desde Tacos Don Manolito, hasta los típicos cueritos de estadio, el Vive lo tiene todo.

En cuanto a la bebida, los primeros años era imposible encontrar algo con contenido alcohólico que no fuera cerveza. Actualmente es mucho más sencillo, ya que hay varios carritos de mezcal, un bar con un menú impresionante y mucha, MUCHA chela. Eso sí… sólo Indio, así que si no es tu preferida, tendrás que buscar una alternativa.

Definitivamente el mejor consejo que puedo darle a cualquier persona es y será que traten de contrabandear algo de alcohol, además de precopear en el camino. La manera correcta de hacerlo es en bolsas Zip-lock (DOBLE, SIEMPRE DOBLE BOLSA) cuidadosamente colocadas en la parte frontal de los pantalones, por adentro de la ropa interior. No te pongas nervioso al cruzar la revisión de los policías porque ese es el signo más obvio de que algo está mal. Lo peor que  puedes hacer, es tratar de que no te revisen. Inmediatamente serás sujeto a una inspección mucho más profunda y es poco probable que salgas bien librado. La ventaja que juega a tu favor es saber que si lo encuentran, será confiscado, sin pena adicional. Podrás entrar libremente al evento.

DON’T: Si pasarse de copas es incómodo en un antro o en una fiesta, no quieres imaginarte lo que significa una cruda rodeado de 110,000 personas, en un concierto donde la música es blasteada a todo lo que dan las bocinas y con la temperatura a 35°. Hay que recordar que el Vive Latino dura 4 días completos y si decides acomodarte una huarapeta de pueblo bicicletero el jueves, el sábado ya no van a querer ni saber cómo te llamas. Claro… beber siempre puede intensificar la experiencia de ver a una gran banda, pero lo ideal siempre será tratar de mantenerte consciente. En mis años de asistir al festival, nunca falta el que terminó deshidratado en el hospital por combinar una borrachera con el calor y el gentío.

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Anastasia Petrova / Shutterstock.com

El ambiente, la banda y el tianguis cultural

DO: Conforme han pasado las ediciones, el Vive Latino ha dejado de ser solamente un festival de música, ya que se han ido incorporando diferentes actividades complementarias a las bandas en el escenario. En ocasiones se proyectan películas, algunas otras veces han montado escenarios para la práctica del Parkour y desde que tengo memoria, el tianguis cultural del Chopo rodea todo el Foro Sol con sus múltiples puestitos de piercings, tatuajes, ropa, accesorios, discos y memorabilia en general. Aparta unas buenas dos horas para darte la vuelta por todas lo que el festival ofrece fuera de los escenarios. Estoy seguro que se llevarán una grata sorpresa.

El ambiente en el Vive contradice la amarga situación de nuestro país. Se respira paz, tolerancia y en especial, buena vibra. La gente es increíblemente amable y siempre están dispuestos a ayudar, ya sea que te hayas perdido, que quieras salir de la maraña que se crea hasta delante de los escenarios o si quieres volar por los cielos (en varios sentidos, aunque me refiero específicamente a ser lanzado de los tapetes). Una de las actividades más impactantes para alguien que nunca ha ido es ver a la gente volar en los tapetes que amablemente proveen los organizadores (o que la gente arranca) para que alguien se acueste y sea proyectado hacia arriba. Generalmente son señoritas las afortunadas voladoras, pero no falla que algún caballero quiera ser lanzado también. A diferencia de “chichis pa’ la banda”, los hombres son pateados con sutileza por todos aquellos que sostienen el tapete, para ganarse el derecho a surcar los cielos del escenario principal. Si quieren animarse, lo recomiendo ampliamente. Y si tienen quién les tome unas fotos, todavía mejor. (Las “chichis pa’ la banda” no son obligatorias, pero son ampliamente apreciadas)

Como podrán imaginarse, las personalidades de los asistentes son tan variadas como un taco campechano. Desde punks, rockeros, skatos, metaleros y cumbieros, pasando por gente de la tercera edad, bebés (sí… niños casi recién nacidos son llevados en hombros para ir cultivando su oído musical) y recientemente, muchos fresas y mirrreyes. La clave es la tolerancia. El Vive Latino es un festival que se ha caracterizado por quitarle las etiquetas a la gente y dejar que cada quien disfrute a su manera. Se vale pedir tomarte una foto con la gente que viste extravagante… estoy seguro que no será la primera vez que se los piden en el día.

DON’T: La violencia está MUY mal vista y no hay mejor mantra que “lo que pasa en el slam, se queda en el slam”. La única vez que me ha tocado presenciar golpes, la gente intervino inmediatamente, llamaron a seguridad pública y el agitador fue escoltado fuera del Foro Sol. No vale la pena arriesgar tu permanencia en el Vive “porque alguien le hizo ojitos a tu chica”.

No critiques, no juzgues y no seas agresivo. Hay que recordar que la diversidad enriquece la experiencia y tratar de socializar con gente fuera del grupo social puede ser sumamente divertido y educativo.

Mi punto de vista es que grabar con el celular un concierto debe ser la peor manera de pasar el tiempo. Generalmente sale movido, no se escucha bien y lo peor, no disfrutas del concierto. Tratar de grabarlo en la memoria es mejor opción, aunque siempre es recomendable sacar una o dos fotos de ustedes, con la banda de fondo. Es una imagen mucho más interesante que tener retratado al cantante en turno a 200 metros, con una resolución de 2 Megapixeles.

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Un último consejo

  • Usa bloqueador de un FPS alto. El sol es el peor enemigo en un festival primaveral de 4 días
  • Llevar un rompevientos ligero puede ser la salvación, tanto para el remoto caso de lluvia, como para el frío viento de la noche
  • No hay reingreso al evento, por lo que es recomendable llevar todo lo necesario desde el principio. Evita cargar cosas innecesarias (como lentes, llaves, cartera, etc.), ya que las tendrás que cuidar todo el día
  • Amantes del 3 y 4G: en el Vive Latino NO HAY SEÑAL. Es imposible contar con internet y hacer una llamada es factible, pero milagroso. Mi recomendación sería ni siquiera llevar el celular, pero ya sé que no me harán caso.
  • Si no van a llegar con toda la gente que planean ver en el evento, queden con sus amigos de antemano, en lugares sencillos y horarios fijos (“Nos vemos en el poste amarillo del escenario principal a las 5:00 pm”). Establezcan un punto de encuentro fácil de localizar y central, por si se alguien desaparece haciendo body surf durante las tocadas
  • Tomen mucha, mucha, mucha agua. Y unas aspirinas en la noche no le caen mal al dolor de piernas para el día siguiente
  • Lleven suficiente dinero, porque no existen cajeros automáticos y en ningún lugar aceptan tarjetas
  • Chicas: muy a mi pesar, eviten las blusas blancas. Yo sé lo que les digo.

Disfruten el Vive, porque se acaba rápido y tarda mucho en regresar…

Imágenes: Shutterstock

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