Es viernes ya. La semana ha sido larga y pesada. large Basta de regaños y presiones y correos y clientes y llamadas y juntas y tráfico y celos y desvelos y sobriedad. Bueno, tal vez no de sobriedad, pero sí de todo lo demás. Aprovechemos el fin de semana para relajarnos y respirar y dejar para siempre esas presiones de la cotidianidad. Sí: para siempre. El truco está en dejar de lado dramas innecesarios, olvidarnos de gente chaca y enfocarnos en las cosas que de verdad importan. Screen Shot 2014-02-27 at 2.06.19 PM

¿Cómo? Dar el primer paso siempre es complicado. Debe haber verdaderas ganas de cambiarnos a nosotros mismos. Sin eso, la verdad es que está muy cabrón. Sin embargo, aquí hay una lista de 30 cosas que, si dejamos de hacer, todo saldrá mucho mejor. Lo prometo.

  • Deja de juntarte con gente que no vale la pena.- Siempre hemos escuchado este consejo. Particularmente cuando nos encontramos en una mala relación. La verdad es que la vida es muy corta como para estar pasando tiempo con gente que de plano no nos valora y no nos hace feliz. Nadie debería estar exigiendo que nos den nuestro lugar. Quien vale la pena, lo da sin ningún problema. Y los verdaderos amigos están también en las malas situaciones. Como sabiamente dijo El Primis alguna vez: Los culeros a la verga.
  • No huyas de los problemas.- Nunca es sencillo enfrentar los problemas. Enfrentarlos tampoco garantiza que todo saldrá perfecto. Pero es un poco la idea de la vida: hacer algo, tal vez caer, aprender y seguir. Ni pedo. Enfrentar problemas y la manera en la que lo hacemos es lo que nos define como personas.
  • No te mientas.- Puedes mentirle a todo el mundo con éxito. Mentirte a tí mismo está cabrón. Si no tomamos riesgos, es muy difícil mejorar nuestras vidas. Uno de los riesgos más complicados es el ser honestos con nosotros mismos.
  • Deja de ignorar tus propias necesidades.- Esto es particularmente útil dentro de una relación. A veces, por intentar que otra persona se sienta especial, dejamos a un lado las cosas que nos gustaría hacer. Está bien darle un lugar a otros, pero es más importante darte tu lugar ante cualquier situación.
  • Deja de intentar ser alguien que no eres.- Uno de los retos más grandes de la vida actual es el ser uno mismo en un mundo que exige que seamos como alguien más. Siempre habrá alguien con mejor cuerpo, o más delgado o más joven. Pero nunca serán como nosotros. No se trata de cambiar para caerle bien a la gente. Si somos nosotros mismos, las personas que valen la pena serán las que estén en nuestras vidas por ser quienes somos.
  • No te aferres al pasado.- Hay de dos sopas: o comienzas a escribir el siguiente capítulo de tu vida o te la pasas releyendo el último.
  • Deja de tener miedo a los errores.- Hacer algo y que salga más es muchísimo más productivo que el sólo contemplar el hacer algo o no. Cada éxito implica una larga cadena de errores detrás que formaron parte del proceso. Siempre nos arrepentimos más de aquello que no hicimos que de aquello que sí hicimos.
  • Deja de lamentar los errores del pasado.- Ya. Ni pedo. En tu ultima relación diste más de lo que la otra persona merecía. Chin. Pero eso no significa que debas hacer drama para siempre. Estas situaciones siempre ayudan a aclarar qué es lo que verdaderamente buscamos en una pareja. Todos comentemos errores y nos arrepentimos de una que otra cosa. Pero estas no son las cosas que nos definen. Lo importante es cómo forjamos nuestro futuro a partir de nuestro presente. Cada cosa que ha sucedido, nos prepara para aquello que se avecina en un futuro próximo.
  • Deja de intentar comprar la felicidad.- La vida es cara. Sí. La verdad es que aquello que realmente nos satisface es gratis: risas, amigos, pasatiempos…
  • No dependas de los demás para ser feliz.- Si no puedes estar a gusto con quien eres, está muy difícil que una relación seria te haga feliz. Busca estabilidad en tu propia vida antes de buscar compartirla con alguien más.
  • Olvídate de ser desidioso.- No pienses demasiado las cosas, de otra manera crearás un problema que no estaba ahí en primer lugar. Evalúa cada situación y toma decisiones definitivas. Progresar implica tomar riesgos. Punto. En términos deportivos: no puedes llegar a segunda base sin antes  pasar por la primera.
  • Deja de pensar que no estás listo.- Nadie nunca se siente 100% seguro cuando llega una buena oportunidad. Las mejores oportunidades en la vida nos obligan a salir de nuestra zona de confort.
  • Deja de involucrarte en relaciones por las razones erróneas.- Esta es muy difícil. Hay toda una teoría denominada “Relaciones Queso de Puerco” que habla de lo complicado que es salir de este tipo de relaciones nocivas. El truco es darse cuenta de ese momento conocido como “Más vale solo que mal acompañado”. Las relaciones que valen la pena suceden sin presión ni incomodidades ni etiquetas. Fluyen casualmente y sin problema. A las relaciones se debe entrar cuando uno está listo, no cuando uno se siente solo.
  • No te cierres a nuevas relaciones sólo porque las anteriores no funcionaron.- Cada encuentro que tenemos en la vida sirve un propósito específico en nuestras vidas. Algunas personas te pondrán a prueba, otras de utilizarán y otras te enseñarán muchas cosas. Unas cuantas, sacarán lo mejor en ti.
  • Deja de compararte con los demás.- No te preocupes por aquello que otras personas están haciendo mejor que tu. Mejor concentrate en mejorarte a ti mismo cada día. Se dice que el éxito es una batalla con uno mismo y con nadie más.
  • Que no te den envidia los demás.- Eso de “envidia, pero de la buena” no existe y estar de amargados por no tener lo que alguien más sí tiene es una pérdida de tiempo. La envidia es el arte de contar las características positivas ajenas en vez de las propias. Así que háganse la siguiente pregunta: ¿Qué tengo yo que los demás no tienen?
  • Paren de sufrir.- Todos tenemos malas rachas. La vida las pone ahí justo para que cambiemos de camino y tomemos el que nos corresponde (sea cual sea). Es MUY difícil entender la razón de un mal momento cuando este sucede, y probablemente sea difícil afrontarlo. En retrospectiva, esas rachas llevaron siempre a un mejor lugar, a mejorar quienes somos y a un estilo de vida distinto. Supérenlo y dense cuenta de que todo está bien. Y si no, lo estará. Hoy son más fuertes de lo que eran ayer.
  • No seas rencoroso.- No está padre ser un odiador. La neta es que a esa persona a la que odias, no le importa si lo odias o no. Así que sólo te perjudicas tu. Otra cosa: el verdadero perdón está en decir “no voy a dejar que lo que me hiciste me arruine la vida”. Encontrar la paz mental y librarse de los rencores hace que todo sea más sencillo. Eso que dije sobre el perdón también aplica para uno mismo. Aprende a perdonarte por tus pendejadas. De cuates. Todo bien.
  • No te rebajes al nivel de los demás.- No bajes tus estándares por gente que no quiere elevar los suyos. Punto.
  • Evita dar explicaciones.- Tus amigos no te las van a pedir y tus enemigos ni te van a creer. Haz lo que sepas que es correcto para ti. Siempre.
  • Bájale dos rayitas a tu intensidad.- Sobre todo cuando estás atascado. Ese es justo el mejor momento para darte un respiro. Cuando tienes toda la presión encima y no tienes tiempo. Distanciarse de las cosas pone todo en otra perspectiva y puede ser justo lo que necesites. Más aún, cuando estás haciendo algo tedioso y repetitivo.
  • Deja de menospreciar los pequeños momentos.- Disfruta los detalles. Un día te vas a dar cuenta que esos detalles eran lo que en realidad contaban. Los mejores momentos casi siempre son pequeños: una sonrisa, un abrazo, un amanecer. Disfruten, chavos.
  • Deja de intentar de que todo sea perfecto.- No sean control-freaks. La verdad de las cosas es que el mundo no recompensa a aquellos que hacen que todo esté perfecto, sino a aquellos que hacen que las cosas sucedan.
  • Eviten el camino fácil.- Lo que vale la pena cuesta trabajo. Siempre. ¿Quieren hacer que su vida valga la pena?
  • No actúes como si todo estuviera bien cuando no lo está.- Hacerse los fuertes es lo más fácil pero nos perjudica. Está bien si lo que realmente queremos hacer es echarnos al piso a llorar. Se vale. No hay que abusar, pero sí se vale. Mientras más pronto lo saquemos de nuestro sistema, más pronto podemos estar en paz de nuevo.
  • Deja de culpar a otros por tus problemas.- Las personas podemos perseverar en lo que sea siempre y cuando nos hagamos responsables de nuestras acciones y de nuestra vida en general. Culpar a otros es darles el poder de decisión sobre esa parte de tu vida.
  • No seas complaciente con todos.- Es imposible. Además, está de hueva esa persona que siempre quiere caerle bien a todos a como de lugar. No pueden cambiarle la vida a todos, pero hacerlo con una sola persona es priceless. Es mejor enfocarse.
  • Deja de preocuparte tanto.- Las preocupaciones no le quitan lo difícil a los problemas presentes. Lo que hacen es secar la gozadera. Mi padre siempre dice: “No te preocupes y mejor ocúpate”. La mejor manera de darte cuenta si vale la pena preocuparte tanto por algo es preguntándote si es algo que seguirá importando dentro de un año… o tres… o cinco. Si la respuesta es “no”, entonces no la hagas tanto de pedo.
  • No te enfoques en aquello que NO quieres que suceda.- Muy sencillo: enfócate en lo que SÍ quieres que suceda. Pensar de manera positiva es siempre el preámbulo de una historia de éxito. Si te despiertas pensando que algo chingón sucederá ese día, y pones mucha atención, la mayoría de las veces podrás ver que es cierto.
  • No seas malagradecido.- No importa cuán fácil o difícil la tengas, debes agradecer cada día que caminas sobre este planeta. Alguien, en algún otro lugar, está pasándosela fatal. Mucho más que tu. Así que, piensa en esos que son menos afortunados que tu y agradece lo que tienes.

Y ya.

Escribe:

Amín Cárdenas
Le rompieron el corazón el 18 de febrero de 2013 y desde entonces no ha vuelto a ser el mismo de antes. No se lleva bien con el camarón. De día le da hambre. De noche escribe Tweets como Lic. @Servibar

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