Por Orson Ramirez y fotos por Andrés Torres de Curso AMPS

Antes yo no sabía ni qué era el estéreo. Sí. Mi primer disco lo grabé en casa de un amigo. Llevé mis secuencias y les grabamos guitarras eléctricas arriba. Y nunca nos dimos cuenta de que no paneamos nada. Creo que ni mezclamos. Pero esa sensación de tener algo hecho por mí en un fonograma listo para reproducirse en cualquier estéreo era algo nuevo ¡Se sentía muy bien! Creo que ahí comenzó mi carrera como ingeniero.

Más tarde obtuve el conocimiento para determinar qué faltó en esa primera grabación y no repetir los errores. No te puedes quedar ahí. Mi amigo me hecho la mano y era igual de nuevo que yo. Sin embargo, a lo largo de estos años de trabajo y preparación he visto personas que pretenden cobrar por grabar, mezclar y masterizar un disco todo en casa y a veces hasta con la entradita de micrófono de miniplug de su PC.

No digo que pueda hacerse algo de buena calidad en casa, pero la única manera de poder hacerlo sin un estudio enorme con fierros de lujo y micrófonos extintos es tener el conocimiento perfecto de cómo funcionan las cosas, un oído sumamente entrenado y varias horas de vuelo. A veces teniendo todos esos recursos y en grandes estudios, si no se sabe cómo funcionan las herramientas se podrían cometer muchísimos errores y hacer que todo suene mal. Sin embargo, con este entrenamiento sabrías que sería bueno tener por lo menos un micrófono, preamplificador e interfaz decentes para poderlo lograr.  Sobre todo si pretendes cobrar por una grabación o que lo que grabaste tenga la calidad suficiente para venderlo.

Actualmente ya no puede haber un músico que no sepa nada de audio ni un ingeniero que no sepa nada de música. La competencia está muy dura allá afuera. Un músico profesional por lo menos debería comprender las bases de audio: cómo se graba, que se necesita una acústica mínima para no andar corrigiendo cosas en mezcla, cual es el mínimo de equipo necesario para poder trabajar de forma profesional, cómo se desenvuelve el sonido en el entorno físico y en el software, qué se hace en mezcla, qué se hace en una masterización y qué no se hace. El mundo del audio es vasto pero es bueno tener esta mínima base.

Así podrías tomar la determinación de rentar un estudio para grabar la parte más complicada que sabes que no podrías lograr en tu casa, como la batería por la cantidad de micrófonos y canales simultáneos requeridos. Sabrías que con un solo micrófono y un buen pre podrías estar haciendo muchísimas cosas en tu casa. Sabrías que cuarto de tu casa usar, qué hacerle con muuuuy poca inversión para que sea acústicamente aceptabe.

También podrías saber que hay mucha gente allá afuera que porque sabe usar protools o logic pretende venderte la grabación de tu disco, pero piensa, aunque todo el disco te cueste $5000 si te da pena enseñarlo habrás tirado tu dinero a la basura.

Ahora, como ingeniero uno siempre debe tener la teoría clarísima explicándose por qué esa guitarra suena así, por qué el bombo no suena, por qué si en mi mezcla abro el bombo suena muy bien pero cuando agrego la tarola ya no, por qué la voz suena tan molesta. Es necesario siempre poder identificar el origen del problema desde el origen físico mismo y no pretender arreglarlo en mezcla. Hay miles de herramientas, hoy muchísimo más eficientes que en el pasado, pero hay que saber usarlas correctamente. El conocimiento es la más valiosa de las herramientas. El entrenamiento correcto hará que tu micrófono de $1000 pesos suene a uno de $3000 porque sabes donde colocarlo, combinarlo con otro y sacar el mejor provecho. La falta de conocimiento hará que tu inversión de $30000 en un buen micrófono suene a $1000

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Invertir el dinero en adquirir los conocimientos necesarios es la más sabia decisión. Podría estarte ahorrando mucho dinero en un futuro o podría hacerte ganar más dinero. Hará que le saques todo el provecho a las pocas o muchas herramientas de las que dispongas y que tu grabación suene muchísimo más profesional.

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