Sátiro // #Narcolepsias - Por @haitienllamas

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En las montañas vive un alegre ser errante que despliega sus pasos en su

propia búsqueda y el descubrimiento del mundo, dinamismo luminoso que lo

lleva a recorrer los bosques internos del pensamiento, movimiento insaciable

que lo arroja a la vagancia en orfandad. Sus caminatas van por veredas

musgosas, la vegetación lo desea y abre sus capullos a su paso, los árboles lo

conocen y aceptan entre sus raíces que sus pies descansen.

 

Su vagar es impulsado por el hambre de existir y trascender.

 

El sátiro deambula por la selva, por el bosque, por la tundra, por una bahía, por

un desierto. Todos los ecosistemas lo incluyen como parte de sus organismos

benéficos. Come bayas, come hongos, come frutos de inicios de la creación

y bebe agua de la fuente de la eterna juventud. Las rocas son su asiento

predilecto, el sátiro se comunica con la tierra reposando su cuerpo y alma en el

suelo. Su descanso es cuidado por ninfas, faunos, valquirias, hadas y búhos.

Al contemplarlo en bello reposo un dragón parece muy violento y una burbuja

resulta demasiado frágil.

 

Las aguas de los ríos celebran sus gráciles piruetas, elabora cantos en la

superficie de los lagos, en las lagunas se refresca desnudo.

El sátiro me ha mirado: sus ojos poseen la fuerza ancestral de la naturaleza,

concentran el color del cielo y son tan hermosos como una flor silvestre. El

sátiro me ha tocado: su piel es similar a la corteza del abedul, su temperatura

es como el cálido vapor de un animal bondadoso y sensible. El sátiro me ha

besado: sus labios descargan un volt, un watt, un pulsar en mí; mi cuerpo se ve

contagiado por su inspiración eléctrica y orgánica.

 

El sátiro me toma entre sus brazos y ahí no sé si soy hombre o mujer, no

distingo si soy líquido o sólido, no creo ser humano ni tampoco una deidad

como él. ¿La sensación? Imagínate en un atardecer mientras las olas en el

mar te sumergen como queriendo matarte y devolviéndote la vida en el mismo

instante, sólo así estás cercano a definir su abrazo. Cautivo entre sus manos

pierdo gravedad, no hay lejanía, la cercanía es inminente; con sus manos me

despoja de ropa, de piel, poda mi vello, rasga mi carne, anuda mis venas.

Al sátiro le entrego mis tejidos minúsculos, le ofrendo mis cartílagos y mis huesos.

 

Él tiene el beso de la creación, posa sus labios y florecen en mi boca

hortensias, claveles, rosas. Tulipanes fluyen de mis encías, mis muelas se

sustituyen por orquídeas, mi lengua es tersa como un jazmín. Un vaho fresco

emana de mis entrañas, he sido germinado por un sátiro. Daré a luz vida, él

rompe mis reglas, mis límites; él destruye y reescribe el rumbo de la creación

divina. Llevo en mi interior la inspiración verde de un sátiro.

 

El sátiro me ha mirado, me ha tocado, me ha besado y es con él que encuentro

mi lugar. Hinchado de vida emprendo la búsqueda de ese lugar seguro para

los dos, construimos un nido en la cima del Olimpo, él y yo; yo con mi hermoso

sátiro. Formamos un edén, en infinita paz viviremos en los campos Elíseos, la

profundidad de Atlantis nos sumerge en una inconmensurable felicidad. Ahora

somos dos vagabundos insomnes que se alimentan del brillo platinado de la

luna, pacíficas criaturas diurnas que beben del rocío en las flores, afortunados

seres que en el ocaso del día se funden con la naturaleza y los últimos rayos

del sol.

 

Recostados en los jardines de Babilonia, él me dice al oído: “Hazme puro,

vibra a mi lado, llévame a un plano divino. Anula mis faltas, compárteme tu

belleza y tiempo. Sígueme en mi tránsito por el mundo, sé mi acompañante.

Conviértete en aire y llena mis pulmones, fluye por los ríos para que beba de ti

en mis tiempos de sed. Transfórmate en musgo y cuida mis pasos taciturnos,

transfórmate en el cielo y refléjate todo el tiempo en mis ojos. Cambia de sólido

a gas, de gas a líquido, de líquido a tiempo y de tiempo a luz.”

Mi sátiro toma mi mano para que iniciemos ese viaje en el compartiremos

soledad y silencios, yo le daré de beber y él me dará el aliento, yo lo amaré por

siempre y él hará de mi vida un viaje eterno.

¿Qué tienes que decirnos?

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